‘La hipocresía del vicio’, de Bretón de los Herreros

Una divertida parodia del «Burlador de Sevilla» que a la comicidad añade un tono de moralización social.

Teatro Breton de los Herreros

En las décadas centrales del siglo XIX, el teatro español se nutría de los dramas románticos del duque de Rivas, Juan Eugenio Hartzenbusch, José Zorrilla o Antonio García Gutiérrez. Sin embargo, como la Literatura no es una ciencia exacta, también hubo autores que, en pleno apogeo de esa estética, prefirieron alejarse de ella para crear otra más personal, bien inspirada en el teatro de tesis al estilo moratiniano, bien en un tipo de alta comedia de tono humorístico.

Precisamente estas dos vertientes son las que conjuga en sus obras el riojano Manuel Bretón de los Herreros (Quel, 1796-1873), destacada personalidad cultural en su tiempo (fue secretario perpetuo de la Academia de la Lengua y director de la Biblioteca Nacional) pero hoy desgraciadamente poco recordado.

Y ello a pesar de que sus obras gozaron de enorme popularidad hasta el punto de que traspasaron nuestras fronteras (es conocido el hecho de que fue visitado por el Emperador de Brasil debido a la fama que el riojano tenía en aquel país). Vivió Bretón una juventud agitada: luchó como voluntario en la Guerra de la Independencia y perteneció a la Milicia Nacional. Pero, una vez asentado, se dedicó al teatro. La primera pieza que estrenó fue ‘A la vejez viruelas’, cuyo título da idea de su tono cómico. Tuvo bastante éxito pero la popularidad le llegaría con ‘Marcela o ¿a cuál de los tres?’, sobre una joven viuda que se dispone a escoger nuevo marido y que termina siendo un canto a la independencia de la mujer.

Con ellas, daría comienzo a una prolífica carrera literaria durante la que escribió más de cien obras originales. Entre éstas, ‘El pelo de la dehesa’, ‘Todo es farsa en este mundo’, ‘Flaquezas ministeriales’ o ‘La escuela del matrimonio’, caracterizadas por una suave sátira de costumbres de tono jocoso. Y también ‘La hipocresía del vicio’, que narra las desventuras de don Miguel, un aspirante a «don Juan Tenorio» que dilapida su fortuna pero no consigue ser «perverso» como su modelo.

Ante la imposibilidad de lograrlo, planifica una fingida seducción que le otorgue la fama que busca. Pero el enredo se descubre y el infeliz calavera queda desairado. En consecuencia, la obra viene a transmitir por vía cómica un mensaje: si de malas personas es ser golfo, de tontos es fingirlo. Fue, en suma, Bretón un maestro de este tipo de comedia a medio camino entre lo jocoso y lo moralizante.

Vía: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Foto: Merche Lázaro.

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