‘La historia de Samuel Titmarsh y el gran diamante Hoggarty’, de Thackeray

Un relato escrito a mediados del siglo XIX pero que tiene plena vigencia, pues trata sobre una estafa piramidal.

Libro La historia de Samuel Titmarsh y el gran diamante Hoggarty

La gran Literatura es siempre un reflejo de la condición humana y ésta ha cambiado poco a lo largo de los siglos. Por ello, no debe extrañarnos que una novela escrita en 1841 presente un tema de tanta actualidad como una estafa bursátil que arruina a un sin fin de pequeños accionistas. Se trata de ‘La historia de Samuel Titmarsh y el gran diamante Hoggarty’, un relato cuya trama parece extraída de cualquier periódico del día.

Su autor fue el británico William Makepeace Thackeray (Calcuta, India, 1811-1863), probablemente el mejor novelista de la época victoriana tras Charles Dickens y que encarna como pocos los valores de aquel tiempo, si bien ello no le impidió satirizar sus defectos en su obra más famosa: ‘La feria de las vanidades’.

Ésta es considerada su mejor novela y tiene como protagonista a Becky Sharp, una muchacha de humilde origen, audaz y decidida que intenta entrar en la alta sociedad británica y cuya contrafigura es su amiga Amelia Sedley, de buena familia pero pusilánime y resignada a su suerte. La peripecia entrelazada de estas dos jóvenes le sirve, no obstante, a Thackeray para retratar satíricamente a toda una clase social: la aristocracia inglesa. O, por mejor decir, para burlarse de sus vicios, pues la crítica es siempre suave y el autor encarna los valores de aquella época victoriana. Esto se aprecia en otra de sus novelas, ‘Henry Esmond’, a cuyo protagonista seguimos en su recorrido vital.

Ambas conforman lo mejor de su producción junto a ‘Barry Lindon’, relato de aventuras que podríamos calificar -salvando las distancias- como una novela picaresca al estilo británico. Por su parte, como decíamos, ‘La historia de Samuel Titmarsh y el gran diamante Hoggarty’ es un relato de total actualidad. Samuel es un joven que malvive como trabajador en una empresa aunque, no obstante, también es heredero de la piedra preciosa que aparece en el título.

Pese a ser honesto, se ve involucrado en una estafa de carácter piramidal de esas que tanto abundan ahora urdida por el señor Brough. Éste crea una sociedad que capta dinero de inversores pequeños y grandes para luego, a través de otras filiales, desviar el dinero a su favor. Y, como sucede tantas veces, ningún organismo oficial se entera de nada hasta que quiebra. La novela es, en suma, una historia con moraleja pero también un relato tierno y divertido por el buen humor que Thackeray destila siempre.

Vía: ‘El País’.

Foto: Editorial Periférica.

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