‘La nieve’, de Johanna Schopenhauer

La madre del conocido filósofo fue, además de buena escritora, una de las figuras más interesantes de las letras germanas en el siglo XIX.

Nieve

Por muy brillante que una mujer sea, cuando se tiene un hijo como Arthur Schopenhauer, es probable que éste oscurezca la figura materna para el mundo de la cultura. Y es que estamos hablando de uno de los grandes filósofos de la Historia, cuyo ideario pesimista ha influido en intelectuales de la talla de León Tolstoi, Friedrich Nietzsche, Pío Baroja o Thomas Mann.

Sin embargo, Johanna Henriette Schopenhauer (Danzig, 1766-1839) es una de las mujeres más interesantes de la Literatura alemana. De familia acomodada, se casó muy joven con un rico comerciante llamado Heinrich Floris Schopenhauer, padre del filósofo y de quien tomó el apellido.

Tras enviudar de él, se trasladó a Weimar, donde, muy al gusto de la época, fundó un salón literario tan importante que a él asistieron personalidades como Christoph Wieland y Johann Wolfgang von Goethe. Fue muy aficionada a la pintura y, quizá por ello, empezó tarde a escribir. Sin embargo, nos ha legado una copiosa obra que ocupa veinticuatro volúmenes, principalmente compuestos por crónicas de viajes y relatos. Idea de su fuerte carácter nos la da el hecho de que siempre firmó sus textos con su nombre, sin ocultarse tras pseudónimos masculinos como hacían otras mujeres por las presiones de la época.

La primera obra que publicó fue una biografía de su amigo el arqueólogo y crítico de arte Carl Ludwig Fernow. Pero quizá sus obras más famosas sean las novelas ‘Gabriele’ y ‘Sidonie’. Por su parte, ‘La nieve’ se vale de un recurso muy utilizado en la Literatura: los personajes reunidos en un lugar que escuchan las historias que narra uno de ellos. En este caso, se trata de un salón burgués como el que mantenía la propia autora, aquí trasmutada en la condesa Cölestine.

Todos los presentes, románticos absolutos, se sitúan en torno a un anciano pintor llamado Hubert quien cuenta su propia vida y se centra especialmente en un amigo que se enamoró perdidamente de una misteriosa joven a la que conocieron en un viaje al Mont Blanc. En ‘La nieve’ se aprecia claramente el influjo de Goethe, amigo de la escritora. Y es que ese personaje enamorado tiene mucho del joven Werther por su exacerbada sensibilidad y carácter depresivo. En suma, se trata de una novela genuinamente romántica que refleja una época pero que, además, conserva interés por estar muy bien escrita y ser ciertamente amena.

Vía: Revista Tarántula.

Foto: freakyman

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