¡Qué lástima!, la humanidad lírica de León Felipe

En una época en que la lírica discurría por caminos experimentales y deshumanizados, algunos poetas continuaron mostrando hondas inquietudes existenciales. Uno de ellos fue el zamorano León Felipe, un autor original e inclasificable que siempre revela en sus textos enorme humanidad.

En un tiempo en que la lírica transitaba por caminos deshumanizados, centrada en el arte puro, en la mera belleza formal o en la experimentación vanguardista, hubo sin embargo algunos poetas que jamás abandonaron sus inquietudes vitales y continuaron cantando a los temas eternos: el amor, la vida o la muerte que son los que, en suma, constituyen la esencia de la auténtica e imperecedera poesía.

Son proverbiales, en este sentido, los casos de Antonio Machado o de Miguel Hernández. Pero, probablemente, uno de los autores más personales e invariablemente comprometidos con las preocupaciones humanas haya sido León Felipe (Tábara, Zamora, 1884-1968), pseudónimo de Felipe Camino García de la Rosa, cuya originalidad hace muy difícil adscribirlo a movimiento lírico alguno.

León Felipe vivió una temporada en Guinea Ecuatorial

León Felipe fue un auténtico trotamundos. Incluso vivió una temporada en Guinea Ecuatorial (en la foto).

Fue, además, León Felipe un personaje singular de vida errante. Desempeñó todo tipo de trabajos, desde farmacéutico –carrera que había estudiado- hasta actor, pasando por gerente de hospitales en Guinea Ecuatorial, entonces colonia española. Incluso pasó una temporada en la cárcel por un problema de deudas. También fue profesor y bibliotecario en México, país al que retornaría definitivamente tras la Guerra Civil, y en Estados Unidos. Precisamente su estancia en Norteamérica sería decisiva para su obra, pues allí conoce a fondo la lírica de Walt Whitman, uno de los poetas que más influencia ejerció sobre él.

Esta vida nómada otorga pleno sentido a su composición titulada ‘¡Qué lástima!’, pues en ella se lamenta de no tener “patria, ni comarca, ni patria chica ni tierra provinciana” porque ello es causa de que no pueda cantar a los asuntos a los que suelen hacerlo los poetas. Sin embargo, ello no es más que un ardid para hablar de temas sencillos pero hondamente humanos, como el caso de aquella muchacha que todos los días se asomaba a su ventana….hasta que un día dejó de hacerlo.

Se trata de un poema autobiográfico que posee, no obstante, un mensaje más profundo que revela la concepción lírica de León Felipe: lo importante no es cantar a las grandes gestas de la patria o a la tierra chica sino a las cosas sencillas que vemos todos los días y que constituyen la verdadera esencia de la vida. En este sentido, podríamos relacionar esta concepción con la “intrahistoria” unamuniana. Y es que fue el poeta zamorano un autor profundamente humano que nos ha legado algunas de las más sentidas y bellas composiciones de la lírica española del siglo XX.

Fuente: León Felipe.

Foto: UNED.

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