‘Los jugadores’, de Nikolai Gogol

Una comedia protagonizada por un grupo de tahúres escrita por uno de los fundadores del moderno teatro ruso.

Monumento a Gogol

A mediados del siglo XIX, Rusia era un vastísimo imperio dominado por la aristocracia zarista y controlado por una gigantesca y corrupta red burocrática. Además, permanecía anquilosado en estructuras sociales más propias de la Edad Media que de la Contemporánea. En consecuencia, se imponían reformas pero el debate se hallaba en la forma de hacerlas: mientras unos proponían imitar a los países de Occidente, otros defendían volver a las esencias del pueblo ruso.

Curiosamente, en este contexto, se inicia la moderna literatura nacional con la figura de Alexander Pushkin, al que se añadió pronto, en la prosa y el teatro, la de Nikolai Gogol (Soróchintsy, actual Ucrania, 1809-1952). Ambos sentaron las bases y comenzaron una trayectoria que, en pocos años, contaría con figuras de la talla de Fiódor Dostoievski o León Tolstoi.

Dotado de un gran sentido del humor, Gogol atacó en sus textos la inutilidad y la codicia de la citada burocracia zarista. Sin embargo, se dio a conocer literariamente con ‘Las veladas de Dikanka’, una colección de relatos que mostraban la vida en su Ucrania natal. Tras este libro vendría otro volumen de cuentos titulado ‘Mirgorod’, entre los que se hallaba el embrión de una de sus grandes novelas, ‘Taras Bulba’, donde narra las costumbres y hechos de los cosacos del siglo XVI. Así mismo, mientras vivía en San Petersburgo publicó una serie de relatos que denunciaban con tono satírico la situación del país y que se hallan entre los mejores de las Letras Universales (‘La nariz’, ‘El capote’).

Al tiempo, realizaba una interesante producción dramática con obras como ‘El inspector’, donde critica la estupidez y la ambición por el dinero de la citada burocracia zarista. Un tema que recuperaría en su obra maestra, la novela ‘Almas muertas’. Por su parte, ‘Los jugadores’ se centra en un grupo de tahúres que tratan de conseguir el dinero de Glov, un honrado comerciante que se aloja en su mismo hotel.

Como éste parece poco dado al juego, convencen a su hijo, que está al cargo de las finanzas, para que entre en una partida. Además, procuran emborracharlo para que el engaño sea más fácil. Sin embrago, una serie de peripecias complicarán los planes de los embaucadores. El ingenio de Gogol brilla en esta obra como en pocas convirtiéndola en una suerte de comedia repleta del más fino humor. No en balde, nos hallamos ante uno de los fundadores del moderno teatro ruso.

Fuente: ‘El Poder de la Palabra’.

Foto: Dzhingarova.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...