‘La mordida’, de Luigi Pirandello, una venganza psicológica

En lo que respecta al existencialismo literario de principios del siglo XX, quizá sea el italiano Luigi Pirandello quién mejor haya mostrado el conflicto de la personalidad y del potencial del individuo respecto a los demás. Buena muestra de ello es ‘La mordida’, que presenta un adulterio al que se aplica una venganza psicológica.

Casa natal de Pirandello

Casa natal de Luigi Pirandello en Agrigento

Uno de los rasgos más evidentes del existencialismo literario es la indagación en la propia personalidad, tanto en su aspecto interno como en cuanto a la influencia que los demás tienen en ella. O, dicho con otras palabras, cómo la imagen que otras personas tienen de nosotros puede condicionar nuestra conducta. Todo ello se aprecia especialmente en la obra de algunos autores que escriben a principios del siglo XX como Franz Kafka o el español Miguel de Unamuno.

Pero, probablemente, el mejor ejemplo de estas inquietudes sea el italiano Luigi Pirandello (Villaseta de Càvusu, Agrigento, 1867-1936), que obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1934. Formado en las Universidades de Palermo, Roma y Bonn, el rasgo más destacado de la personalidad de Pirandello quizá sea un individualismo a ultranza.

En el mundo literario se inició a través de la narrativa y el ensayo. A la primera pertenecen relatos como ‘El humo’ o novelas como ‘El difunto Matías Pascal’ y al segundo ‘El humorismo’. Pero sería en el género dramático donde alcanzaría sus mayores éxitos. En éste, quizá su obra más representada sea ‘Seis personajes en busca de autor’, un juego metateatral en el que las criaturas de la obra exigen a su creador que las dote de vida y de carácter propio. La pieza contiene ya todas las obsesiones pirandellianas, especialmente la que se refiere al conflicto de la personalidad que es tratado, como en otras de sus obras, con cierto humor, aunque éste, más que hacer reír, consigue inquietar al espectador.

También ‘La mordida’ reflexiona acerca del tema de la individualidad personal pero en un sentido distinto: cómo lo que los demás saben de nosotros condiciona nuestra conducta. Antonio Serra, abogado de Andrés Fabbri, mantiene una relación con la esposa de éste, Julia. Cuando comienza a sospechar que Andrés se ha enterado, corre a casa de su amante para decírselo pues aquél está a punto de regresar de un viaje de negocios.

Al llegar el marido engañado, que, efectivamente, lo sabe, se complace en castigar a la pareja de una forma sibilina: juega con su incertidumbre. Antonio y Julia no tienen la seguridad de que Andrés se haya enterado y éste, movido por el dolor, se venga de ellos sometiéndolos a la tortura psicológica de mantenerlos en la duda. Todo ello pretende mostrar a los espectadores cuán débiles pueden llegar a ser ante quién maneja información confidencial sobre ellos y, en suma, qué frágil es la personalidad humana ante los que tienen ese poder.

Fuente: Pirandelloweb.

Foto: Maha-online.

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