‘Madame Solario’, de Gladys Huntington

A medio camino entre obra de culto y maldita, la novela retrata las costumbres menos confesables de la aristocracia de la “Belle epoque”.

Libro Madame Solario

Hay libros que tienen un éxito inesperado, otros que sorprenden al saber quién es su autor y, en fin, unos terceros llaman la atención por la temática que tratan. Pero en el caso de ‘Madame Solario’ se dan las tres circunstancias juntas y ello es ya menos habitual. Quizá por eso, ha pasado al selecto grupo de las obras de culto, a medio camino entre la reverencia y el “malditismo”.

La primera víctima de ello probablemente haya sido su propia autora, Gladys Huntington (Filadelfia, 1887-1959), quien no vio publicada su novela hasta 1956 y con pseudónimo (de hecho, no se supo que era suya hasta 1980). Primero se ocultó por propia voluntad, ante el temor al escándalo que aquella podría provocar pero, más tarde, fueron absurdas estrategias editoriales las causantes del silencio.

No obstante, Gladys ya se había ganado cierto prestigio con anterioridad a ‘Madame Solario’. Norteamericana casada con un inglés, en Londres había escrito la obra ‘Barton’s Folly’ para el Arts Theatre Club y la novela ‘Cafrae’s Comedy’. También sorprende -como decíamos- ‘Madame Solario’ por el éxito de ventas que obtuvo, además de ser admirada por muchos colegas (cuentan que Marguerite Yourcenar siempre tenía a mano dos ejemplares de ella), una celebridad de la que la autora no pudo disfrutar. Pero, quizá, lo más llamativo de la obra sea lo audaz de su trama para la época, más aún si tenemos en cuenta que Gladys Huntington provenía de una familia muy vinculada a los cuáqueros.

Y es que ‘Madame Solario’ es un retrato de la aristocracia europea de la “Belle epoque”. Pero mostrando su lado más oscuro: las maquiavélicas pasiones que mueven a sus integrantes y cómo no dudan en aprovecharse de la ingenuidad de las muchachas más jóvenes al más puro estilo de ‘Las amistades peligrosas’.

A un hotel situado a orillas del lago de Como, donde veranea la flor y nata de la aristocracia, llegan Natalia Solario, joven, enigmática y hermosa viuda, y su hermano, el inquietante Eugène. Su presencia hace aflorar los hábitos menos confesables de aquella clase social cuyo mundo estaba a punto de ser borrado de un plumazo por la Gran Guerra. Poco después de su publicación, el productor David O. Selznick -responsable de ‘Lo que el viento se llevó- compró los derechos para llevar ‘Madame Solario’ al cine. Pero murió y el proyecto quedó arrumbado hasta hoy en los almacenes de Hollywood.

Vía: ‘Culturamás’.

Foto: Fnac.

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