‘Mireya’, de Frédéric Mistral

Un extenso poema dramático del gran modernizador de la lengua provenzal que recuerda por su temática a ‘Romeo y Julieta’.

Libro Mireya

La Provenza, situada al suroeste de Francia, posee además de bellos paisajes una lengua y una cultura propias de gran valor. Baste recordar, en cuanto a su literatura, la magnífica poesía de los trovadores medievales, con su temática platónica del amor cortés expresada formalmente a través de la “canço” o sus composiciones de tono moral y político encuadradas en el “sirventés” (impagables en este sentido son los estudios del recientemente fallecido Martín de Riquer).

Pero las letras provenzales no se acabaron con los trovadores. De hecho y como tantas otras lenguas minoritarias, vivieron un renacer a mediados del siglo XIX con el Romanticismo y cuentan incluso con un Premio Nobel de Literatura, quien lo obtuvo en 1904.

Se trata del gran poeta Frédéric Mistral (Maillane, 1830-1914), un enamorado de su tierra y de la tradición cultural que ésta poseía. Estudió Derecho en Aix-en-Provence pero pronto se unió a los también poetas Joseph Roumanille, Theodore Aubanel o Jean Brunet para fundar “Lo Felibritge”, una asociación cuyo objetivo primordial era proteger, cultivar y difundir la lengua provenzal u occitana y que sigue existiendo en nuestros días. Así, estos autores, al tiempo que modernizaban la sintaxis y la morfología del idioma, desarrollaban a través de él sus propias carreras literarias. Y, en cuanto a éstas, sin duda la más extraordinaria es la de Mistral, considerado el más grande poeta provenzal de la era moderna.

Entre sus obras, destacan ‘Las olivadas’, ‘Las islas de oro’ y ‘El poema del Ródano’. Pero quizá la más popular sea ‘Mireya’ (“Mirèio” en el original), un poema en doce cantos al cual dedicó ocho años de trabajo hasta que, finalmente, vio la luz en 1859. Equiparada por su temática al ‘Romeo y Julieta’ de William Shakespeare, cuenta la historia de los amores de la joven Mireya, hija de unos ricos labradores, y Vincènç, de familia pobre.

Esa diferencia social imposibilita su relación y la enamorada escapa de casa para llegar hasta el santuario de Santa María, donde planea rogar a las religiosas que intercedan ante sus padres. El poema, que sigue la llamada “estrofa mistraliana” por haber sido inventada por el propio autor, derrocha candor y ternura. Pero, sobre todo, se trata de una lírica bellísima tanto por la maestría del poeta como por derrochar imágenes y aromas de la bella Provenza. En 1864, el compositor Charles Gounod escribió una ópera basada en ‘Mireya’.

Vía: MCN Biografías.

Foto: Mercado Libre.

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