‘Pasenow o el romanticismo’, de Hermann Broch

Primera parte de la trilogía ‘Los sonámbulos’, cuenta la vida de un joven oficial alemán al que el tiempo ha superado.

Castillo Viena

Es probablemente el austríaco Hermann Broch (Viena, 1886-1951) uno de los escritores más brillantes de principios del siglo XX. Ejemplo de la magnífica cultura vienesa anterior a la Primera Guerra Mundial, creó una producción comparable por su audacia experimental y calidad literaria a las de James Joyce, Marcel Proust o Franz Kafka. Y, sin embargo, por caprichos del destino, ha tenido mucha menos suerte póstuma que éstos.

Perteneciente a una aristocrática familia judía, estudió para ser ingeniero pero se dedicó, en exclusiva, a dirigir la empresa familiar. Sin embargo, casi a los cuarenta años, optó por dedicar su talento y sensibilidad a la Literatura. Y lo hizo, precisamente, cuando el Imperio Austro-Húngaro ya se había desmoronado y, con él, la brillante vida cultural de Viena.

A pesar de su tardía entrega a las letras, sería muy extenso analizar toda su obra. Sí señalaremos que la crítica considera, unánimemente, su mejor novela ‘La muerte de Virgilio’. En ella, con audaces técnicas narrativas que superan el atrevimiento del mismo ‘Ulises’ de Joyce, recrea las últimas horas de vida del gran poeta latino. Rodeado de una atmósfera que combina la realidad y el delirio de su fiebre, Virgilio reflexiona sobre la ‘Eneida’, su magna obra, y duda si destruirla o legarla a la posteridad. Por su estructura y estilo, de largos párrafos líricos, ha sido comparada a una sinfonía y de ella dijo el Nobel Thomas Mann que era «el más logrado poema en prosa que haya visto la lengua alemana».

Sin embargo, antes que ‘La muerte de Virgilio’, Broch había escrito la trilogía ‘Los sonámbulos’, de la cual ‘Pasenow o el romanticismo’ es la primera parte. En concordancia con la decadencia del mundo germánico, el protagonista, que da título al libro, es un oficial del ejército alemán que responde más a las características de los tiempos de Bismarck que a los que le ha tocado vivir. Su temperamento abúlico y romántico ayuda a su desubicación temporal.

Las segunda novela de la saga, ‘Esch o la anarquía’, está protagonizada por un personaje que, igualmente, representa formas ya caducas de entender la vida: en este caso, el héroe simboliza la persecución de un sueño irrealizable. Sin embargo, en ‘Hugenau o el realismo’, tercera entrega, nos encontramos con un individuo de todo tiempo y época: el arribista sin escrúpulos que choca con los dos anteriores. En suma, ‘Los sonámbulos’ constituye una de las obras capitales de las letras del siglo XX.

Vía: ‘El Cultural’.

Foto: Martin Abegglen.

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