La voz a ti debida, un libro esencial de Pedro Salinas

Entre los grandes líricos de la Generación del Veintisiete, si hubiera que aplicar un calificativo al madrileño Pedro Salinas, éste sería, indudablemente, el de poeta del amor. ‘La voz a tí debida’ es, además de buena muestra de ello, uno de los más hermosos libros que se hayan escrito sobre el sentimiento amoroso.

La Generación o Grupo Poético del Veintisiete –que de las dos formas se la ha llamado- supone para la lírica española un momento de extraordinario esplendor, posiblemente sólo igualado durante el Siglo de Oro. En ella coinciden poetas de excepcional calidad y obra variada que abarcan todas las temáticas y estilos. No obstante, a la vista de su creación, cada uno de ellos posee un rasgo esencial que lo caracteriza a ojos de la crítica.

Pedro Salinas fue lector de español en La Sorbona (en la foto)

Pedro Salinas fue lector de español en La Sorbona (en la foto)

Así, Dámaso Alonso sería el poeta existencial, Jorge Guillén el intelectual o Gerardo Diego el que alterna lo tradicional con lo innovador. Ello no deja de ser una simplificación pues todos presentan una obra rica y variada pero resulta válida como instrumento didáctico.

En este sentido, si hubiera que calificar a Pedro Salinas (Madrid, 1892-1951), indudablemente sería como poeta del amor, pues sobre él tratan la gran mayoría de sus composiciones. Y es que, para Salinas, la lírica «es una aventura hacia lo absoluto. Se llega más o menos cerca, se recorre más o menos camino: eso es todo». En consecuencia, los tres elementos fundamentales que componen su creación son la autenticidad, la belleza y el ingenio, concebido éste último como la inteligencia para ser capaz de ahondar en lo vivido y así acercarse a lo esencial, a «lo absoluto».

Todo ello está presenta en uno de sus libros más importantes, diríamos que fundamental: ‘La voz a ti debida’, publicado en 1933 y que constituye, junto a ‘Razón de amor’, una de sus dos creaciones maestras. En él, Salinas no concibe el amor al modo romántico, es decir, como pasión cargada de desdenes y sufrimiento sino todo lo contrario. Para él es una extraordinaria fuerza que proporciona plenitud a la vida y sentido al mundo, algo que enriquece a los amantes.

Es, por tanto, un libro alegre, que canta al gozo de la relación amorosa. En cuanto a la forma, ésta es sencilla. Claro que ello no deja de ser una apariencia, pues, si bien utiliza versos cortos y ajenos de rima y estrofas sencillas, compendian un riguroso trabajo de elaboración, presidido por lo que la crítica ha bautizado como «conceptismo interior». Sus poemas llevan en su seno abundantes juegos mentales y paradojas, conceptos polisémicos y todo tipo de recursos de pensamiento que le permiten avanzar en su empresa de ahondamiento en la realidad.

Biblioteca Pedro Salinas, en Madrid

Biblioteca Pedro Salinas, en Madrid

Ya nunca volvería Salinas a alcanzar la talla lírica conseguida en ‘La voz a ti debida’ y en ‘Razón de amor’. Tras las brutales experiencias de la Guerra Civil y la mundial, su obra se hace más grave, como si el poeta mantuviese una lucha entre su fe en la vida y el sufrimiento que contempla a su alrededor y, en consecuencia, el gozo de existir se atenúa.

Sin embargo y junto a su indudable calidad técnica, Salinas quedará para siempre como el gran poeta del amor, aquél que supo cantar al sentimiento con absoluta autenticidad y calidez humana. Y ‘La voz a ti debida’ permanecerá como un monumento universal al goce de vivir y amar.

Fuente: Rincón Castellano.

Foto: Beshopa y Rjhuttondfw.

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