‘Shirley’, de Charlotte Brontë

Una novela romántica que tiene como trasfondo los conflictos laborales desencadenados por el Movimiento Ludita en Yorkshire.

Casa Charlotte Bronte

A lo largo de la Historia de la Literatura, ha habido muchos casos de dos hermanos escritores que, bien colaboraban entre ellos, bien cada uno escribía sus propias obras. Ejemplos de ello son los Grimm y los Mann en las letras germanas y los Quintero y Manuel y Antonio Machado en las hispanas. Sin embargo, es más difícil encontrar a tres hermanas novelistas de talento que, para mayor dificultad, vivieron en una época en la que ser mujer y escritora no estaba bien visto.

Pero ese es el caso de las hermanas Brontë: Emily, autora de ‘Cumbres borrascosas'; Anne, de ‘La inquilina de Wildfell Hall y ‘Agnes Grey’, y Charlotte, que escribió ‘Villete’, ‘Jane Eyre’ o ‘Shirley’. Todas ellas son consideradas figuras importantes de la narrativa inglesa del siglo XIX.

Nada hacía presagiar que las tres hermanas se convirtieran en novelistas. Hijas de un clérigo rural, si bien fueron enviadas a estudiar a distintos internados, pronto regresaron a casa para ya no moverse de los páramos del norte de Inglaterra. Precisamente la estancia en uno de ellos le sirvió a Charlotte como modelo para el colegio Lowood que hallamos en ‘Jane Eyre’. Ésta fue su primera novela y narra, a grandes rasgos, las vivencias de una institutriz enamorada de su jefe en la siniestra mansión de Thornfield Hall. Se trata de un relato genuinamente romántico que incorpora elementos góticos y tuvo una excelente acogida.

Pero, tras él, Charlotte quiso hacer algo diferente y así nació ‘Shirley’, dotada de un mayor contenido social. Nos sitúa en Yorkshire cuando las guerras napoleónicas habían provocado conflictos laborales. Concretamente el Movimiento Ludita, contrario al uso de las máquinas porque destruían puestos de trabajo, llevaba a cabo ataques contra las fábricas textiles de la zona.

Precisamente, uno de los empresarios que ha industrializado su fábrica es Robert Moore cuya prima, Caroline, está enamorada de él. Cuando aparece Shirley, heredera de los terrenos donde se asienta el negocio de Moore, ambas mujeres se hacen muy amigas pese a que se disputan el amor del empresario. Como vemos, aunque la novela es más realista que ‘Jane Eyre’, la autora no abandona del todo la pátina romántica que caracteriza a ésta. Sin embargo, en ambas es adelantada a su tiempo en otro rasgo: su denuncia de la situación oprimida de la mujer de la época, algo que confiere modernidad a las dos historias.

Vía: The Victorian Web.

Foto: Elliott Brown.

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