‘Sin lengua’, de Vladimir Korolenko

Un relato sobre el drama de la emigración protagonizado por dos míseros campesinos ucranianos que buscan prosperar en Norteamérica.

Queen Mary en Nueva York, ciudad de Sin Lengua

El ucraniano Vladimir Korolenko (Zhytomyr, 1853-1921) pertenece (como Iván Goncharov o Nikolái Leskov) a ese grupo de escritores que figuran en un segundo plano respecto a los grandes nombres de las letras rusas del siglo XIX, que no son otros que Aleksandr Pushkin, Fiodor Dostoievski y León Tolstoi. Sin embargo, fue un excelente novelista y autor de ensayos, además de erigirse en conciencia crítica de la sociedad de su tiempo.

Y es que, como el citado Tolstoi aunque desde una perspectiva más apegada al terreno, Korolenko fue siempre un hombre comprometido. Ya en su juventud, mientras estudiaba en San Petersburgo, participó en actividades contrarias al régimen zarista. A causa de ello, fue condenado al destierro en Siberia.

Tras recuperar la libertad, se instaló en Nizhni Nóvgorod para dedicarse al periodismo. No por ello abandonó sus inquietudes sociales. De hecho, escribió sobre ellas en todos los diarios de la zona. Como autor literario, se dio a conocer con relatos como ‘Luchando con el diablo’ o ‘Bronca en casa’, que inciden en la misma temática y que más tarde recopilaría en varias antologías. No obstante, su primera gran novela fue ‘El músico ciego’, una bella historia de superación protagonizada por un invidente de la mísera Ucrania rural que, gracias a la educación, logra convertirse en una persona independiente. A ésta, siguieron algunas narraciones históricas como ‘La musa de Arzamás’ y ‘El pintor Alýmov’ y otras de corte alegórico como ‘El mar’.

En cualquier caso, lo mejor de la creación de Korolenko son los relatos breves ambientados en su Ucrania natal que reflejan los tipos, la vida y costumbres de sus inmensas zonas agrícolas. Entre ellos, se incluye el titulado ‘Sin lengua’, cuyos protagonistas son Iván y Matvéi, dos míseros campesinos. Reciben cartas de un amigo que ha emigrado a Estados Unidos y les cuenta las excelencias de su país de adopción.

Animados por ello, ambos emprenden el mismo camino y, tras un tortuoso viaje en barco, llegan a Nueva York. Pero la enorme e inhóspita ciudad no hará el mismo efecto en ellos: mientras Iván se adaptará rápidamente, Matvéi se verá atrapado en un mar de incomunicación y añorará el retorno a su aldea. Se trata, por tanto, de un relato sobre el drama de la emigración. Además, en él se aprecia la penosa imagen que el coloso norteamericano causó en Korolenko, quien había visitado poco antes de escribirlo la Exposición Universal de Chicago.

Vía: ‘MCN Biografías’.

Foto: Marion Doss.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...