‘Sospecha’, de Matthew Lewis

Una novela muy del gusto romántico por su ambientación medieval, sus pasiones y la presencia de un hado funesto que se manifiesta en crímenes inexplicables.

Castillo

A grandes rasgos, podríamos definir a la novela gótica como el género narrativo de terror ambientado en escenarios medievales. Surge en Inglaterra a fines del siglo XVIII, cuando el Romanticismo comenzaba a alborear, con relatos como ‘El castillo de Otranto’ de Horace Walpole y ‘Los misterios de Udolfo’ de Anne Radcliffe, a los que siguieron autores como William Godwin, Jan Potocki o Charles Maturin. Precisamente, la obra de éste último titulada ‘Melmoth el errabundo’ se considera epílogo del género en sentido estricto, aunque realmente ha seguido cultivándose con variantes.

Entre los autores famosos de novelas góticas, uno de los que más éxito obtuvo fue Matthew Gregory Lewis (Londres, 1775-1818) con ‘El monje’. Ello se debió, más que a la calidad literaria de la obra, a lo escandaloso de su contenido para aquella época (buena muestra es que Lord Byron y el marqués de Sade, quizá los escritores más polémicos de entonces, aplaudieron el libro).

Y eso que Lewis la escribió en tan sólo diez semanas y antes de cumplir los veinte años. Narra la historia de un clérigo español llamado Ambrosio, famoso predicador que pretende vivir en estado virtuoso. Sin embargo, el demonio lo tienta en forma de una mujer, Mathilde. Tras muchas peripecias, es apresado por la Inquisición que le condena a muerte. Se le presenta entonces la disyuntiva entre aceptar esta situación o eludirla vendiendo su alma al diablo. A esta trama principal, se unen un sinfín de historias secundarias a cual más alucinante como la de Inés y el conde de Las Cisternas o la de Lorenzo de Medina y Antonia. Todo ello plagado de forzadas coincidencias e intervenciones sobrenaturales muy al gusto romántico.

Aunque más breve que la anterior, ‘Sospecha’ posee un tono similar. Nos traslada al Bajo Palatinado alemán en época medieval. Dos familias poderosas, los Frankheim y los Orrenberg, se hallan enfrentadas desde que un antepasado dejase escrita en su testamento una polémica decisión. Por su ello fuera poco, una oscura fatalidad en forma de rumores y muertes inexplicadas parece llevarlas a la tragedia.

En consecuencia, la obra cuenta con todos los ingredientes del gusto romántico: ambientación medieval, la existencia de un hado fatal que precipita el drama, crímenes y sentimentalidad. Y es que Lewis era, sin duda, un consumado maestro del género gótico. Hoy, sus obras nos resultan exageradas y demasiado trágicas pero aún se leen con gusto. Y no debemos olvidar que en estas obras se halla el germen de muchas obras de terror posteriores.

Fuente: Eric B. Olsen.

Foto: Jim Trodel.

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