‘Vida e insólitas aventuras del soldado Iván Chonkin’, de V. Voinóvich

Una genial parodia de la sociedad soviética en particular y del mundo bélico en general que le costó el exilio a su autor.

Avion YAK-3M

Indudablemente, toda guerra es siempre una gran tragedia. Pero también tiene mucho de absurdo que millones de personas vayan a la muerte por la decisión de un puñado de políticos o de simples emporios económicos. Y, como del absurdo al humor hay un paso, debemos aceptar que cabe la posibilidad de acercarse a los conflictos bélicos con ironía y comicidad. Además, también en éstos hay un componente de sarcasmo triste.

Quizá la novela que mejor haya tratado la guerra con humor haya sido ‘Las aventuras del valeroso soldado Schwejk’, del checo Jaroslav Jasek (Praga, 1883-1923), un relato a medio camino entre lo bélico y lo picaresco sobre un veterano recluta que vive un sin fin de aventuras desquiciadas en la Primera Guerra Mundial.

En esta misma línea se inscribe ‘Vida e insólitas aventuras del soldado Iván Chonkin’, del escritor ruso Vladimir Voinóvich (Dusambé, actual Tayikistán, 1932), una novela publicada en París en 1974 y que le costó al autor el exilio y perder la ciudadanía soviética. Así se las gastaban al otro lado del «Telón de Acero». Y eso que había servido durante cuatro años en el Ejército Rojo y había sido el autor del himno oficial de los astronautas rusos. No obstante, en los años sesenta, se involucró en la disidencia al ver como varios colegas eran detenidos. Actualmente, Voinóvich vive en Múnich dedicado a escribir y a pintar.

‘Vida e insólitas aventuras del soldado Iván Chonkin’ es, en principio, una novela hilarante y conmovedora a partes iguales. El recluta que le da título, considerado el más inútil de su pelotón, es destinado por sus superiores a custodiar un avión del ejército que ha tenido que aterrizar en una aldea remota. Una vez allí, los mandos se olvidan de él y Chonkin va integrándose en la vida del lugar.

Los vecinos de éste son un tanto peculiares. Por poner tan sólo un ejemplo, hay un científico cuyo mayor sueño es crear la «patata-tomate». En consecuencia, podemos imaginar las peripecias hilarantes que el bueno de Chonkin protagoniza. Por si ello fuera poco, como hay peligro de invasión alemana y alguien avisa a la policía política de que en el pueblo hay un soldado, ésta se dirige a detenerlo por deserción. La novela dibuja un magnífico retrato irónico de la sociedad soviética, con su burocracia absurda y sus peculiares costumbres, y constituye una magistral obra cómica. Tal fue su éxito que Voinóvich publicó una segunda parte titulada ‘Chonkin, pretendiente al trono’.

Vía: Libros del Asteroide.

Foto: D. Miller.

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