El legado darwiniano más oculto, eje de la novela «El dios de Darwin»

Ante la duda de por qué el naturalista Darwin fue enterrado en la Abadía de Westminster pese a haber puesto en duda la teoría sobre la cual la religión cristiana se sustenta, el creacionismo, la escritora mexicana Sabina Berman, decidió escribir “El Dios Darwin”.

portada el dios darwin

Así, esta escritora presenta un “thriller” en un estudio real sobre Darwin que se mezcla con la ficción basando su argumento en la misteriosa desaparición de un profesor de universidad que tenía consigo el secreto de Charles Darwin.

Un secreto que, según la autora nos lleva a una parte secreta de la obra de Darwin y que pese a haber extendido su legado por la comunidad científica y cultural, siempre tuvo parte en la sombra.

Berman además añadió que la figura de Darwin se ha asociado a un desinterés religioso, algo que asegura que es falso ya que en la autobiografía del científico hay ideas que muestran que era uhn hombre religioso, algo que en su momento fue censurado.

Así, esta novela de lectura rápida y fácil carece de “escenas puente” y da una visión de Darwin hasta el momento desconocida, destapando, por ejemplo, que en la recta final de su vida supo que se había equivocado al enunciar la “ley del más apto” una ley que sólo rige ciertas circunstancias siendo en otras la cooperación lo que rige.

La autora mexicana ha rescatado a Karen, un personaje de una obra suya anterior, una bióloga marina que es autista y que, en este caso, tendrá que bucear en el interior de Darwin para dar a conocer su secreto.

En este personaje la autora ha atisbado una oportunidad de exponer una óptica distinta de la historia, ya que la visión particular de esta bióloga está incrustada en el presente y no recibe influencia ni del pasado, ni del futuro, algo que resultará esclarecedor y directo, y que traerá como consecuencia que esta peculiar bióloga sea la única capaz de ver al “emperador desnudo”.

La mexicana de casi 60 años de edad pretende, al igual que su personaje que el lector termine por replantear un sin fin de preguntas cuyas respuestas resultaban evidentes hasta el momento, entrando en un interminable debate que enfrenta religión y ciencia, algo que sin duda levantará ampollas.

«Estoy segura de que va a haber gente que va a tirar la novela por la ventana«, bromea Berman, «pero no me importa, mientras despierte interrogantes profundos ante las cuestiones más sencillas de nuestra vida«.

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