En la muerte de Ana María Matute

Extraordinaria novelista, entre sus obras destacan ‘Los Abel’, ‘Primera memoria’, ‘Pequeño teatro’ y ‘Olvidado rey Gudú’, así como sus historias para niños.

Costa de Barcelona

Hoy hemos conocido la noticia de la muerte de Ana María Matute (Barcelona, 1925-2014), una de las grandes figuras de la literatura española contemporánea. Y es que pocos como ella pueden presumir de contar con una obra que recorre las seis últimas décadas de nuestras letras. El óbito le ha sobrevenido, además, “con las botas puestas”, ya que estaba ultimando una novela que será publicada en septiembre. Tras el reciente fallecimiento de Mercedes Salisachs, podemos decir que la narrativa española en general y la catalana en particular está doblemente de luto.

Nacida en Barcelona en el seno de una familia perteneciente a la burguesía conservadora, Ana María Matute contaba sólo diez años cuando estalló la Guerra Civil. Pertenecía, por tanto, a la generación de niños cuya infancia se vio truncada por un conflicto del cual no tenían la más mínima culpa y, además, no comprendían.

Aquel trágico periodo de nuestra historia marcaría profundamente su vida y su obra. De hecho, ella calificó a su grupo generacional como “el de los niños asombrados” (y aterrados, añadiríamos nosotros). Como novelista, debutó en 1948 con ‘Los Abel’, la historia de una familia que sufre el conflicto bélico contada desde la perspectiva de un niño. Con su significativo título, es una denuncia demoledora del cainismo y llegó a ser finalista del Premio Nadal. Narrada con un bello tono lírico, es una obra magnífica. Idéntico tema presentan sus siguientes novelas: ‘Fiesta al noroeste’, ‘Pequeño teatro’ (Premio Planeta) y ‘Los hijos muertos’, aunque el tono se hace más realista.

Como si quisiera dar a los niños la alegría que ella no pudo tener en su infancia, Ana María Matute cultivo profusamente el cuento infantil, del que nos ha dejado obras magistrales como ‘Paulina, el mundo y las estrellas’, ‘El saltamontes verde’, ‘El caballito loco’ y ‘El polizón del Ulises’.

Poster Barcelona en Guerra Civil

Mucho de fantástico aunque para adultos, tiene una de sus obras maestras, ‘Olvidado rey Gudú’, ya que por él transitan hadas y hechiceros y su ambientación es medieval. Sin embargo, se trata de nuevo de una alegoría antibelicista. A grandes rasgos, cuenta la historia del ficticio Reino de Olar, con sus distintos monarcas entre los que destaca Ardid, mujer compleja que sirve de hilo conductor al relato. A pesar de su aire inocente, es una historia amarga y dolorosa. Fue una de sus últimas novelas. Tras ella, sólo publicó ‘Ananmanoth’, otra suerte de fábula medieval de carácter simbólico, y ‘Paraíso inhabitado’. Sin embargo, tampoco podemos olvidar su trilogía de ‘Los mercaderes’, compuesta por ‘Primera memoria’, ‘Los soldados lloran de noche’ y ‘La trampa’.

Miembro de la Academia Española de la Lengua desde 1998, Ana María Matute ha recibido infinidad de premios. Los más importantes, el Nacional de Narrativa, el Nacional de las Letras Españolas, el Príncipe de Asturias y el Cervantes, éste último hace tres años. No es casualidad, ya que la escritora catalana nos ha dejado una obra abundante y de extraordinaria calidad. Además, debe destacarse lo absolutamente original de la misma, ajena a las modas que se fueron sucediendo en nuestra narrativa. Y es que la creación de Ana María Matute, con las inevitables variaciones, siempre muestra en lo formal un tono lírico y en lo temático un simbolismo que trasluce el trauma infantil de aquella guerra cruel. Como decíamos, hoy ha trascendido la noticia de su muerte. Descanse en paz.

Vía: Club Cultura.

Fotos: Ooznu y Andrés Moreno.

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