Acantilado recupera a Georges Simenon

La Editorial Acantilado se ha propuesto reeditar toda la obra de Georges Simenon y no es tarea fácil, pues el creador del comisario Maigret escribió muchísimo: todos sus escritos ocupan unos veinticinco mil folios. Cómo pudo hacerlo es tan sólo uno de los misterios que rodean la vida de este escritor belga.

Monumento a Georges Simenon

Monumento a Georges Simenon en Lieja, su ciudad natal

La narrativa policíaca goza de tanto éxito popular que los autores que la cultivan suelen verse definitivamente ligados a sus creaciones aunque también se hayan dedicado a otros géneros. Muy pocos recuerdan hoy, por ejemplo, que Arthur Conan Doyle, además de crear a Sherlock Holmes, fue un excelente escritor de relatos de ciencia ficción o que Maurice Leblanc, famoso por su ladrón de guante blanco Arsenio Lupin, anhelaba ser “el pintor de la vida delicada de las almas”.

Del mismo modo, todo el mundo recuerda hoy al belga Georges Simenon (Lieja, 1903-1989) por su genial criatura: el comisario Jules Maigret a pesar de que escribiera mucho más.

Porque Simenon fue un verdadero fenómeno de la Literatura: además de setenta y seis obras policíacas, publicó ciento veinte novelas “serias” (él las llamaba “duras”), aproximadamente mil cuentos, ciento cincuenta y cinco narraciones breves, doscientos relatos populares y veinticinco obras autobiográficas, amén de numerosos reportajes y artículos periodísticos. Una producción realmente impresionante que, agrupada, alcanza las veinticinco mil páginas y que ahora se ha propuesto publicar íntegra la Editorial Impedimenta. Cómo pudo escribir tanto es una incógnita, pero no menos lo son determinados aspectos de vida (de hecho, uno de sus principales especialistas, Fenton Bresler, tituló su biografía ‘El misterio de George Simenon’).

Por ejemplo, no todos sus lectores sabrán que era un mal estudiante y abandonó la escuela a los quince años o que, a pesar de no ser un galán, fue un desmedido amante que llegó a admitir haberse acostado con diez mil mujeres, aunque su segunda esposa señaló que fueron “solamente” mil doscientas. No obstante, quizá mayor incógnita aún sea la referente a su ideología que jamás confesó, algo que ha llevado a especular a los intelectuales de izquierdas con que era ultraderechista.

Georges Simenon

Georges Simenon en una revista

En cualquier caso, Simenon, como otros escritores, deseó siempre ser recordado por sus novelas más profundas que indagan sobre la condición humana, tales como ‘En casa de los Krull’ o ‘El hombre que miraba pasar los trenes’. En estos relatos –y también en los policíacos- el escritor belga nos presenta personajes que se mueven sobre una tenue línea que separa lo ético de lo inmoral. Quizá el caso más evidente sea el de Kees Popinga, protagonista de la segunda obra citada, que, tras quebrar la empresa donde trabaja, abandona a su familia para convertirse en el asesino más buscado de Francia. El propio Simenon justificaba esta constante de sus escritos: “desde los quince o dieciséis años tuve curiosidad por el ser humano y por la diferencia que existe entre el hombre vestido y el hombre desnudo; es decir, entre éste tal como es y como se muestra en público, e incluso como se mira al espejo. Mis novelas no han sido más que una búsqueda de ese hombre desnudo”.

Pero no puede finalizarse una reseña de Georges Simenon sin hablar del comisario Jules Maigret, investigador de fino olfato pero también hombre sobrio y, en ocasiones, compasivo con el delincuente. Sus inicios policiales se nos cuentan en ‘La primera investigación de Maigret’: siendo ayudante en una humilde comisaría de barrio, resuelve un caso importante y ello le valdrá un puesto en la Policía Judicial, de la que, en 1928, llegará a ser Comisario Jefe, cargo que ocupará hasta su retiro. Su método de investigación es siempre el mismo: estudiar la vida de las personas comprometidas en el asunto. Y ello nos devuelve a la cuestión que anteriormente citábamos acerca del interés de Simenon en indagar en los recovecos de la conducta humana. Por ello, estas obras del escritor belga son excelentes relatos policíacos pero también trascienden lo local para convertirse en reflexiones sobre temas universales. Ahora la Editorial Impedimenta ha emprendido la titánica labor de reeditar toda su obra. Sin duda, es un loable proyecto.

Fuente: ‘ABC’.

Fotos: Face Me PLS y Martín Pulaski.

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