Luis Mateo Díez gana el Premio Francisco Umbral

La obra galardonada se titula ‘La cabeza en llamas’ e incluye cuatro relatos breves que compendian a la perfección el peculiar universo narrativo del escritor leonés, resumido en que “el arte está fundamentalmente atado a la vida”.

Un restaurante

Un prestigioso restaurante es el escenario de 'Luz del Amberes'

Según ha informado el jurado, el escritor leonés Luis Mateo Díez (Villablino, 1942) ha sido el ganador del Premio Francisco Umbral a la mejor novela del año por su obra ‘La cabeza en llamas’, editada por Galaxia Gutenberg. Se trata de la segunda vez que se entrega el galardón –el pasado año fue obtenido por Manuel Longares- y entre los miembros de aquél se encontraban el poeta César Antonio Molina, el periodista Carlos Aganzo, la académica Carmen Iglesias y el crítico Santos Sanz Villanueva.

Precisamente éste último ha señalado que el premio de este año es “excelente”, ya que reconoce “la calidad de un texto difícilmente discutible, en un nivel superior de la creación literaria”, pues “combina registros totalmente distintos” que van de lo humorístico hasta las proximidades del surrealismo.

No es, ni mucho menos, el primer galardón que recibe Luis Mateo Díez, quién ya cuenta con una extensa carrera literaria. Concretamente, su novela ‘La fuente de la edad’, que narra la aventura de los miembros de una peculiar cofradía a la busca de un manantial de aguas supuestamente virtuosas, ya recibió el Premio de la Crítica en 1986 y el Nacional de Narrativa en 1987. Igualmente, ‘La ruina del cielo’, donde un médico rural revive el pasado del pueblo en el que trabaja, obtuvo esos mismos galardones, en este caso en los años 1999 y 2000.

En cuanto a ‘La cabeza en llamas’, es un libro compuesto por cuatro novelas breves. La primera de ellas, que da título a todo el volumen y posee raigambre picaresca, cuenta la historia de un adolescente bastante descarriado que sufre un accidente a consecuencia del cual padece amnesia. La segunda es ‘Luz del Amberes’ y en ella dos jóvenes se citan a comer con su tío en el mejor restaurante de la ciudad. Durante la comida, éste rememorará el pasado familiar.

Por su parte, ‘Contemplación de la desgracia’ viene a ser una meditación sobre la infelicidad y la cuarta y última, titulada ‘Vidas de insecto’, nos lleva a un colegio religioso dirigido por grotescos profesores que “deseducan” a su pupilos, en una suerte de parodia surrealista de la memoria escolar del propio autor. Son, en suma, cuatro relatos que responden a la peculiar concepción artística de Mateo Díez: “El arte está fundamentalmente atado a la vida, donde ésta se procrea, crece, se transforma, se metamorfosea, y nos hace ser soñadores desde el pensamiento y el sentimiento. Se trata de contar la vida para inventarla”.

Fuente: ‘Público’.

Foto: Jlastras.

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