Philip Roth abandona la Literatura

El gran novelista norteamericano Philip Roth ha anunciado en una entrevista reciente que abandona la Literatura, noticia que ha confirmado su propia editorial. Nos lega una obra extraordinaria presidida por el retrato de la comunidad judía estadounidense y por la reflexión acerca del deseo sexual y el autoconocimiento.

Portada de una novela de Roth

Una portada de 'Me casé con un comunista', de Philip Roth

Aunque nos pueda parecer extraño, es bastante frecuente que un escritor, a partir de un cierto momento, decida apartarse de su profesión. En este sentido, quizá el caso más curioso sea el del poeta francés Arthur Rimbaud, auténtico niño prodigio que a los diecinueve años dejó de escribir para dedicarse a negocios más o menos turbios y jamás volvió a coger la pluma. Claro que, en él es tan sorprendente esta circunstancia como que, siendo un adolescente, fuera capaz de escribir una obra de tanta calidad.

Muy diferentes son las circunstancias del norteamericano Philip Roth (Newark, Nueva Jersey, 1933), quién ha anunciado hace unos días que se retira de la Literatura, porque el estadounidense nos lega una creación abundante y variada. No es la primera vez que manifiesta su intención de jubilarse pero, en esta ocasión, parece que va realmente a hacerlo pues tal extremo ha sido confirmado por su propia editorial. “Se acabó. ‘Némesis’ ha sido mi último libro”, afirmó Roth a la revista francesa ‘Les Inrockuptibles’, al tiempo que, para valorar su obra, recurría a una célebre cita del boxeador Joe Louis: “Hizo su trabajo lo mejor que pudo con lo que tuvo”.

Y, a la vista de su legado, sólo cabe decir que tuvo mucho. Porque ha obtenido algunos de los más importantes galardones de las letras, desde el reciente Premio Príncipe de Asturias hasta el Booker International, pasando por el Pulitzer. Y ello por no añadir que es el eterno aspirante al Nobel, para el que todos los años suena con fuerza. Además, es considerado heredero de William Faulkner, Scott Fitzgerald o Saul Bellow y uno de los grandes escritores vivos de Estados Unidos, junto a Thomas Pynchon, Richard Ford o Don Delillo.

Perteneciente a una familia de origen judío emigrada de Ucrania, toda su obra está consagrada a mostrar la vida de esta etnia en Norteamérica con ciertas dosis de humor. Y, junto a ello, a bucear en la naturaleza del deseo sexual y a temas relativos a la autocomprensión. Así se aprecia ya en su primera obra, ‘Goodbye Columbus’, publicada junto a otros cinco relatos breves en 1959 y que le reportó el National Book Award al año siguiente.

Una vista de Newark

Una vista de Newark, donde nació Philip Roth y escenario de muchas de sus obras

Tras ella vendrían ‘Deudas y dolores’, ‘Cuando ella era buena’ y, sobre todo, ‘El mal de Portnoy’, un monólogo en el cual el protagonista –una vez más, judío- confiesa sus traumas y su obsesión sexual a un psiquiatra. Y, más tarde, ‘Pastoral americana’, que narra el deterioro de una familia que persigue el “sueño americano” y que le reportó el Pulitzer en 1998. Ésta novela, junto a ‘Me casé con un comunista’, sátira de la persecución que se desató contra los sospechosos de esa ideología en la sociedad estadounidense de los años cincuenta y ‘La mancha humana’, que aborda un escándalo universitario con el trasfondo del protagonizado por el Presidente Bill Clinton, conforman una afamada trilogía.

Ya absolutamente consagrado, las últimas narraciones de Roth son ‘Indignación’, en la que cuenta el proceso formativo de un muchacho de origen judío sobre el que pende la amenaza de la Guerra de Corea; ‘La humillación’, acerca de la caída de un viejo actor famoso poseído por un obsesivo deseo erótico y, finalmente, ‘Némesis’, que, según el escritor, será su última obra. En ella aborda una epidemia de polio que se desató en Newark en los años cincuenta a través de Bucky Cantor, un joven profesor judío que dirige una escuela de verano. Pero la enfermedad resulta ser una metáfora de la condición humana, cuyos principios morales y solidaridad –según Roth- se desvanecen cuando aparece el miedo. Es, en suma, la creación del autor norteamericano una obra abundante, rica y variada. Con su retiro –si finalmente se confirma- la literatura pierde a una de sus grandes figuras, aunque siempre nos quedarán sus grandes novelas.

Fuente: ‘El País’.

Fotos: Maureen Lunn y Dougtone.

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