¿Desvelada la identidad de la musa de Shakespeare?

Aunque se trata de uno de los escritores más estudiados de la Literatura Universal, la biografía de William Shakespeare aún arroja muchas incógnitas. Una de ellas, la de quién es la mujer a la que van dirigidos sus famosos sonetos, parece por fin aclarada. Al menos, así lo afirma el profesor Duncan Salked, de la Universidad de Chichester.

Curiosamente, William Shakespeare, que es uno de los escritores más estudiados y conocidos de la Literatura Universal, también es una de las personalidades que más incógnitas presenta en su biografía. Incluso ha habido teorías que señalaban que su nombre era tan sólo un seudónimo bajo el que se ocultaba otro autor. En este sentido, se ha citado como posibles candidatos al también dramaturgo Christopher Marlowe, al filósofo Francis Bacon o al aristócrata Edward de Were, décimo séptimo conde de Oxford.

Shakespeare representado en un monumento en Chicago

Shakespeare representado en un monumento en Chicago

Pero no dejan de ser meras hipótesis. Otra cuestión que ha merecido el interés de los investigadores es la de quién es la dama a la que van destinados los famosos sonetos de Shakespeare.

Y no sólo el de aquéllos sino que también grandes escritores como George Bernard Shaw, Óscar Wilde o James Joyce se han preocupado de este asunto sin mucho éxito. Sin embargo, ahora parece que tal identidad ha sido desvelada. El profesor Duncan Salked, de la Universidad de Chichester afirma en un estudio recién publicado que la mujer a la que el autor de ‘Hamlet’ se refería en sus sonetos era una prostituta de un burdel de Clerkenwell a la que llamaban “Black Luce”. Según él, esta mujer estaría asociada con la también meretriz Gilbert East, quién a su vez estaba relacionada con Philip Henslowe, propietario de teatros y también de la compañía dramática rival de la de Shakespeare.

Por estar vinculada de este modo al mundo del teatro, éste la habría conocido y, de forma real o como un simple juego literario, se habría enamorado de ella. Al parecer, la joven encaja perfectamente con la imagen que aparece en los sonetos shakespearianos, ya que tenía el pelo y los ojos oscuros (lo cual no es, en verdad, muy exclusivo). No obstante, puesto que también se ha apuntado que el genial escritor era homosexual, tampoco podría descartarse que estos textos fueran dirigidos a un hombre.

Shakespeare jamás se preocupó de desvelar su identidad y, probablemente, carezca de importancia. Lo verdaderamente relevante es la belleza literaria de estos sonetos y no a quién fueran dirigidos. No en balde, el autor es considerado uno de los más grandes sonetistas de la Literatura Universal y, al margen de círculos eruditos, al lector de su poesía le preocupa muy poco la identidad de la persona a la que se refiere como “mi malvada mujer” o “mi ángel del mal”.

Fuente: ‘La Aventura de la Historia’.

Foto: Srett.

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