Tintín en el Congo, de Hergé

«Tintín en el Congo» vuelve a ser objeto de denuncias por racismo, tras haber superado la etapa convulsa de la década de 1960. En esta ocasión fue un estudiante congoleño quien ha realizado la misma por racismo y xenofobia.

Tintín en el Congo, un libro controversial

«Tintín en el Congo» es el segundo álbum de la serie «Las aventuras de Tintín« creadas por Hergé y fue publicado por primera vez en 1930. Sin embargo, el álbum ha sido objeto de polémica frecuentemente y ha sido tachado de ser racista. Aunque la polémica en torno al libro no es nueva, el pasado 27 de julio un estudiante congoleño presentó una denuncia en Bruselas por «racismo y xenofobia». Ante esta denuncia, el 1 de agosto fue designado un juez para investigar los usos políticos del famoso reportero en el Congo Belga en 1930.

El denunciante, Bienvenu Mbutu Mondondo, quiere que la empresa Moulinsart, encargada de gestionar los derechos de la obra de Hergé, prohiba el álbum que, aunque fue escrito hace bastantes años, vende decenas de miles de ejemplares cada año. Como apoyo a su denuncia, el estudiante de ciencias políticas cita varios pasajes del álbum. En uno de ellos, Tintín ordena a los pasajeros de un tren que acaba de colisionar que vuelvan al trabajo: «Ir a trabajar, ¡rápido!» y después añade «¡Vamos, panda de vagos, a trabajar!».

También se puede apreciar en el álbum, según Bienvenu, que, aunque los congoleños hablan un francés incorrecto, se expresan refiriéndose a los misioneros blancos como «muy inteligentes» o «muy justos» o incluso diciendo que «los misioneros blancos son buenos» haciendo referencia al padre blanco que predica a los niños.

Bienvenu asegura que «este cómic es un escándalo, cuando sabemos la violencia que hubo con la colonización en el Congo, las manos cortadas y las condiciones de la construcción de la vía del ferrocarril«. Añade también que «es hora que Bélgica abra los ojos, pues la historia del Congo Belga es un tabú y ni siquiera se habla nada en las escuelas«.

Por otra parte, la empresa Moulinsart se sorprendió al ver resurgir la controversia pues Hergé fue atacado en los años sesenta por su visión del Congo pero ésta fue justificada públicamente.

El portavoz de la empresa, Marcel Wilmet afirma que el autor «siempre decía que «Tintín en el Congo» fue una obra temprana y que había que considerar el contexto histórico pues, en aquella época, el 99% de los europeos consideraba el acuerdo como una manera de ayudar a los negros y salvar sus almas. Sin embargo, Hergé no modificó sus dibujos salvo en el caso de los animales, cuando, ante las quejas de los escandinavos por la manera brutal en la que el personaje daba caza a los animales silvestres, decidió eliminar un dibujo en el que hacía estallar a un rinoceronte con un golpe de dinamita«.

Lo que amenaza en la actualidad a Tintín es la restricción en las ventas. Después del dictamen de la Comisión Británica por la igualdad de las razas, la librería Borders ha ordenado que en sus puntos de venta en Estados Unidos y Gran Bretaña se coloque el cómic en la sección de adultos. Aunque algunas librerías no han cambiado sus costumbres y han añadido a la obra una banda roja en la que se anuncia que es un cómic «para coleccionistas» y que contiene «algunos estereotipos de la época que pueden chocar con los lectores de hoy en día«.

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