‘A qué esperan los monos’, de Yasmina Khadra

Una novela que denuncia la situación actual de la sociedad argelina a través de una intrigante historia policíaca.

a que esperan los monos

Hay escritores que presentan una trayectoria literaria peculiar pero la del franco-argelino Mohammed Moulessehoul es por demás curiosa. Tras publicar seis libros con su verdadero nombre y para tener mayor libertad, adoptó el pseudónimo de Yasmina Khadra (los dos nombres de su esposa). Tardaría más de diez años en desvelar su verdadera identidad y, mientras tanto, muchos críticos se volvieron locos intentando descubrirla. Incluso hubo quien apuntó, basándose en la sensibilidad de sus obras, que se trataba de una mujer.

Quizá por ello, cuando por fin dio a conocer su verdadero nombre, se molestaron y le acusaron de impostor. Mohammed Moulessehoul (Kednasa, Argelia, 1955) se defendió diciendo que había ocultado su identidad para evitar la autocensura a la hora de escribir.

Y es que sus obras critican abiertamente las lacras de la sociedad argelina, que él, por cierto y desde su condición de militar, ha contribuido a construir. Así se aprecia ya en la obra que le granjeó fama internacional, ‘Morituri’. Publicada en los años noventa, ya denuncia, a través de una trama policíaca, al integrismo islámico que se estaba apoderando de su país y que hoy siembra el terror en todo el mundo (una lucidez que, por cierto, nunca mostró entonces casi ningún analista geopolítico). Reincidiría sobre el tema en libros posteriores como ‘Lo que sueñan los lobos’ o ‘Las golondrinas de Kabul’. En la primera de estas novelas aparecía, además, una de las mejores creaciones de Khadra: el comisario Llob, hombre honesto y con veleidades de escritor de narrativa policíaca que se consagra, a sus 58 años, a luchar contra el integrismo argelino.

Esa misma combinación de «thriller» y denuncia social se encuentra en ‘A qué esperan los monos’, su última novela que acaba de publicar en España Alianza Editorial, si bien en esta ocasión la protagonista es Nora Bilal. Ella debe afrontar el esclarecimiento de un extraño crimen: en un bosque cercano a Argel aparece el cadáver de una bella joven bien maquillada pero a la cual han hecho una mutilación que apunta a un asesinato ritual.

Por si ello fuera poco, parece que tras él se halla la oligarquía del país, personajes que gobiernan en la sombra y a quienes nadie se atreve a tocar. Este giro de la trama sirve a Khadra para ejecutar una demoledora denuncia de la sociedad argelina, a la cual presenta como resignada a vivir en la mentira y el sometimiento. De este modo, Khadra trasciende los limites del género policíaco para ejecutar una dura crítica a la corrupción de las altas esferas argelinas pero también al pueblo que la tolera.

Vía: Web oficial del escritor.

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