Aguas primaverales, de Iván Turgueniev, el estilista del siglo de oro ruso

Iván Turgueneiv es el tercero en discordia, tras Dostoievski y Tolstoi, del siglo de oro de las letras rusas. Sin embargo, probablemente fuera quién mejor escribía de los tres. En Aguas primaverales nos presenta los recuerdos de un aristócrata que se enamoró en Berlín treinta años atrás.

A menudo, la posteridad literaria es injusta con los escritores. Muchos de ellos merecen mayor fama por su calidad de la que gozan actualmente. Sin embargo, deben resignarse a ocupar una discreta posición tras los grandes de su tiempo, a quiénes van dirigidas todas las miradas y en los que se centran los estudios más importantes.

En el siglo de oro de las letras rusas, es decir, el XIX y muy especialmente su segunda mitad, esto sucede con un escritor a quién todos consideran el más fino estilista literario de su generación pero que figura en un rezagado tercer puesto tras los dos gigantes de la época, que no son otros que Fiódor Dostoievski y León Tolstoi.

Foto de la Universidad de Berlín

Una vista de la Universidad de Berlín, donde estudió Iván Turgueniev

Nos referimos a Iván Turgueniev (Orel, Rusia central, 1818-1883) y, si bien es cierto que los anteriores muestran mayor hondura en sus temáticas, éste no desmerece en absoluto como novelista de ellos. De hecho, no es Turgueniev ajeno a los problemas humanos y sociales.

Nacido en una familia terrateniente, presenció desde niño la inhumana situación en que vivía el campesinado ruso y esta situación injusta se convirtió en una de las temáticas predilectas de sus obras, al igual que la sátira irónica de la aristocracia, asunto recurrente en muchos novelistas de la época.

Por otra parte, en la polémica que debatía la intelectualidad rusa entre eslavófilos –quiénes defendían las esencias tradicionales del país- y occidentalizantes –aquéllos que propugnaban la apertura ideológica a occidente-, Turgueniev, formado en la Universidad de Berlín, optó abiertamente por éstos últimos.

De hecho, vivió largas temporadas en París, donde trabó amistad con figuras de la talla de Gustave Flaubert, Emile Zola o Henry James, quiénes, sin duda, influyeron en su obra, que, además de ser abundante, posee una excelente calidad e incluye poemas, narraciones y dramas teatrales.

La novela ‘Aguas primaverales’ es una de las últimas que escribió. El aristócrata Dimitri Sanín, al encontrar una joya en su escritorio, rememora sus vivencias de treinta años atrás, cuando, en una visita a Frankfurt, se enamoró perdidamente de una joven pastelera y renunció a su estatus para trabajar en ese humilde comercio. Sin embargo, durante un viaje de negocios, una mujer mayor que él y sofisticada se cruzaría en su camino.

El fino y elegante estilo de Turgueniev brilla en esta obra de madurez. De hecho, podría decirse que, en cuanto a calidad literaria –entendida como expresión bella- el autor es el más fino estilista del siglo de oro ruso.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: El Poder de la Palabra.

Foto: Ken S. Brown.

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