Atala, de Chateaubriand, la influencia de Rousseau

François-René de Chateaubriand fue considerado, además de un buen escritor, un hombre singular, muy preocupado por crearse un personaje a su medida. A medio camino entre el Clasicismo y el Romanticismo, fue un gran admirador de Rousseau, como se aprecia en su novela sentimental Atala, que nos presenta su propia versión del ‘mito del buen salvaje’.

En el siglo XVIII, el pensador ginebrino Jean-Jacques Rousseau puso en boga el ‘mito del buen salvaje’, que consistía, a grandes rasgos, en la tesis de que el hombre es genuinamente bueno hasta que la sociedad lo contamina y corrompe.

Tal idea tuvo enorme repercusión a lo largo de toda la centuria e incluso en la siguiente. De hecho, uno de los principales admiradores de Rousseau fue François-René de Chateaubriand (Saint-Malo, 1768-1848), probablemente el principal precursor del Romanticismo en Francia y, tras el genial Víctor Hugo, la segunda figura -para lo bueno y para lo malo- de las letras galas del XIX.

Foto del castillo de Combourg

Castillo de Combourg, donde Chateaubriand pasó su infancia.

Porque Chateaubriand fue un gran escritor pero también un personaje singular y polémico. Revolucionario y después monárquico, bonapartista y anti-bonapartista, clásico y romántico, puede decirse que la contradicción es intrínseca a su vida.

No obstante, en su honor debe señalarse que no siempre fue a favor de corriente. Por ejemplo, se hizo enemigo de Bonaparte cuando éste alcanzaba su mayor prestigio, lo cual no deja de ser meritorio.

Todo ello -sobre todo el personaje que él mismo contribuyó a crear de sí propio para la posteridad-, junto a su ingente obra, lo erigen como un gigante de la literatura francesa.

Su creación no puede considerarse estrictamente romántica, pues se inicia cuando el Romanticismo se encuentra aún en estado embrionario. Sería, como Madame de Stäel, un precursor que contribuyó a la instauración del movimiento o, dicho con otras palabras, un prerromántico.

Tales rasgos, junto a la citada influencia roussoniana, se aprecian en su novela Atala, ambientada en una tribu india de la Louisiana estadounidense.

Chactas es un indígena que narra a René su relación con Atala. Ésta le salvó en su juventud y ambos se enamoraron. Pero la joven india, que ha sido convertida al cristianismo, había sido consagrada a la vida monástica por su madre. Por tanto, su amor es imposible y la infeliz muchacha adopta una solución radical.

La obra se halla a medio camino entre el Clasicismo y el Romanticismo. En el primero se inscribe su estructura formal y la voluntad de equilibrio, mientras que al segundo pertenecen la exuberante visión de la Naturaleza y, sobre todo, la aparición de una sensibilidad nueva marcada por lo pasional.

Se trata de una novela excelente que alcanzó una enorme popularidad en su época y marcó la dirección a seguir por sus herederos románticos. Pero, quizá, en ese valor de época se halle también su mayor defecto con vistas al lector actual.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Biográfica.info.

Foto: Castillo de Combourg: Pepsiline en Flickr.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...