Bevilacqua y Chamorro viajan a Afganistán

En ‘Donde los escorpiones’, la genial pareja de guardias civiles creada por Lorenzo Silva deben investigar un crimen en la base española de Herat.

lorenzo silva

Toda buena novela debe tratar aspectos universales y atemporales que nos hagan reflexionar. Pero también es importante que aborde asuntos de actualidad. Y no nos referimos a cuestiones anecdóticas sino a otras de mayor relevancia. Pensemos, por ejemplo, en ‘Los miserables’ de Víctor Hugo. En ella, hay un magnífico ejemplo de la bondad humana y una clara denuncia de la pobreza extrema a que se ven abocadas muchas personas. Pero no faltan en ella minuciosas descripciones de la Batalla de Waterloo y de la Revolución de 1830.

Salvando las distancias, también Lorenzo Silva (Madrid, 1966) introduce en sus novelas cuestiones de actualidad. Buena muestra de ello es la que acaba de publicar en el sello Planeta con el título ‘Donde los escorpiones’. Porque nos lleva a Afganistán para mostrarnos la dura vida de los soldados españoles allí destinados.

Se trata de un nuevo caso de los guardias civiles Rubén Bevilaqua y Virginia Chamorro, esa pareja de tintes quijotescos –las salidas de tono del primero tienen su contrapunto en la sensatez de la segunda- que tantos éxitos le ha dado a Silva. Debutaron en ‘El lejano país de los estanques’, donde investigaban el crimen de una ciudadana suiza asesinada en Mallorca y que le proporcionó al autor el Premio El Ojo Crítico. Después vendrían varias novelas más –’El alquimista impaciente’, ‘La reina sin espejo’, ‘La estrategia del agua’ o ‘La marca del meridiano’- que han consagrado a la peculiar pareja como una de las más populares de la narrativa detectivesca patria.

Al tiempo, han ido haciéndose mayores y así, en ‘Donde los escorpiones’, encontramos a un Bevilaqua que, pasada la cincuentena, ha intensificado su escepticismo y sinceridad y a una Chamorro que ha ido ganando confianza en sí misma y perdiendo timidez. Además, en esta ocasión deben trabajar en un territorio desconocido y hostil.

Como decíamos, tienen que trasladarse a Afganistán, concretamente a la base española de Herat. Uno de los soldados allí destinados aparece con el cuello cortado y, junto al cadáver, una hoz que sin duda es el arma del crimen. Lógicamente, todo apunta a una incursión de los talibanes pero algo no cuadra: el método utilizado nada tiene que ver con ese tipo de actos terroristas.

Por tanto, seguramente el asesino esté dentro de la base y Bevilaqua y Chamorro se ponen a indagar. No obstante, su investigación les deparará más de una sorpresa. Por ejemplo, que la víctima, curtida en misiones bélicas, tenía cosas en su pasado que era mejor ocultar. En definitiva, una nueva aventura de esa genial pareja de guardias civiles escrita con la habitual maestría de Lorenzo Silva.

Vía: Web oficial del escritor.

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