‘Calle Katalin’, de Magda Szabo

Un magistral fresco de la sociedad húngara en los años previos y posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Calle Budapest

La aparición del llamado “Telón de Acero” tras la Segunda Guerra Mundial dividió Europa en dos partes. Aquella infamia provocó que, durante décadas, los habitantes de la zona occidental ignorásemos que sucedía en la oriental incluso en lo que a la Literatura se refiere. Así, en los últimos años, empezamos a redescubrir a autores represaliados por el estalinismo como Mijail Bulgákov, Boris Pilniak, Marina Tsvetáyeva o Andréi Platónov.

Pero aquel manto de silencio no se extendió solamente por Rusia sino también por sus países satélites. En Hungría, de hecho, varios intelectuales pertenecientes a ‘Nueva Luna’, un grupo de la disidencia, adoptó una actitud nihilista que los llevó a no publicar nada durante diez años para evitar que el régimen pudiera alardear de sus obras.

Entre ellos se hallaba Magda Szabo (Debrecen, 1917-2007), quién tomó esa postura tras ser despedida de su trabajo como funcionaria por motivos ideológicos. Antes había publicado principalmente poesía, con libros como ‘Cordero’ o ‘Regreso a lo humano’, pero, tras su voluntario ostracismo, decidió consagrarse a la narrativa hasta convertirse en una de las grandes novelistas de la Literatura Húngara. Claro que ello fue después de la caída del citado “Telón de Acero”. Entonces comenzaron a ser publicados en Occidente relatos como ‘Resentimiento’, ‘Abigail’ o ‘La puerta’. Ésta última, que narra la relación entre la escritora y su fiel asistenta, le proporcionó el Prix Fémina de Francia en 2003.

Entre sus grandes novelas figura, igualmente, ‘Calle Katalin’, que recrea la trayectoria de tres familias de Budapest a lo largo de treinta años, con lo que se convierte, además, en un fresco de la vida en la capital húngara durante ese periodo. Asistimos a la amistad entre los Elekes, los Biró y los Held, una relación que se interrumpe abruptamente cuando éstos últimos, judíos, son trasladados a un campo de concentración y su hija Henrriet, a la que habían logrado esconder, es asesinada.

Tras la guerra, ya nada será igual en el barrio. Los supervivientes se enfrentan al desalojo forzoso de sus casas y al ambiente revisionista y vengativo de la sociedad. Pero, sobre todo, nunca superarán las ausencias y, además, los principios por los que se había movido toda su existencia son alterados radicalmente por las nuevas autoridades. Szabo crea una atmósfera irreal y opresiva que casa a la perfección con el ambiente que intenta retratar para construir una novela verdaderamente magistral.

Fuente: ‘El Confidencial’.

Foto: Greg Dunlap.

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