‘Centauros del desierto’, de Alan Le May

Dirigida en el cine por John Ford y con John Wayne y Jeffrey Hunter como los rastreadores, de ella dijo Spielberg que era «la mejor película de la Historia».

Imagen de John Wayne
Suele ocurrir con las novelas norteamericanas del oeste que son más conocidas por las versiones cinematográficas realizadas a partir de ellas que por su primera forma literaria. Así sucede, por ejemplo, con ‘El virginiano’, de Owen Wister, convertida en una mítica serie de televisión, o con ‘El trampero’, de Vardis Fisher, titulada en el cine ‘Las aventuras de Jeremiah Johnson’. Pero, quizá el caso más sonado sea el de ‘Centauros del desierto’, de Alan Le May.

La novela se titula en inglés ‘The Searchers’ (‘Los buscadores’) y dio lugar a una mítica película dirigida por John Ford y protagonizada por John Wayne y Jeffrey Hunter. Contamos con una reciente edición en español que respeta la traducción realizada para la cinta a cargo de la editorial Valdemar.

Alan Le May (Indianápolis, 1899-1964) es, a pesar de todo, un desconocido en nuestro país. Participó como soldado en la Primera Guerra Mundial llegando a conseguir el grado de teniente. Tras el conflicto, se licenció en Filosofía por la Universidad de Chicago, a pesar de lo cual se dedicó a la Literatura. Publicó su primera novela en 1927 con el título de ‘Caballos pintados’, iniciando una fructífera carrera que le llevaría a publicar otros catorce relatos largos y más de cincuenta breves, siempre dentro del género del oeste. Ello le abrió las puertas de Hollywood, donde trabajó intensamente como guionista. Otra de sus novelas, ‘The unforgiven’ (‘Los que no perdonan’), también fue llevada al cine con dirección de John Huston e interpretación a cargo de Burt Lancaster y Audrey Hepburn.

Por su parte, ‘Centauros del desierto’ es un a de sus obras tardías. Fue publicada en 1954 y su argumento es de sobra conocido. Amos y Martin son dos colonos que parten a la búsqueda de dos niñas raptadas por los comanches en Texas. El rescate se convierte en objetivo único de sus vidas y no cejan en su persecución del grupo indio, ya que, en opinión de Amos, más pronto que tarde, dejarán de huir pues el comanche «después de un tiempo piensa que debe desistir y comienza a aflojar. Por lo visto, no concibe que exista una criatura que persista en una persecución hasta el final».

La novela es más extensa que la famosa película y también más dura. Porque Le May intenta dibujar con realismo la vida en la frontera que separaba los modernos Estados Unidos del lejano Oeste, tierra en vías de colonización y, por tanto, en la que las leyes aún carecían de valor.

Fuente: Editorial Valdemar.

Foto: Twm 1340.

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