‘Ciudad fantasma’, de Robert Coover

El famoso integrante de la llamada «generación posmoderna» nos brinda su peculiar visión de la novela del Oeste.

fantasma

En los últimos tiempos, asistimos en España a una recuperación de la narrativa del Oeste, que tuvo mucho éxito hace unas décadas especialmente con las novelas populares debidas, entre otros, al recientemente fallecido Francisco González Ledesma, quien las firmaba como «Silver Kane». Baste como ejemplo la colección ‘Frontera’ que ha lanzado hace unos meses Valdemar y en la que recupera a clásicos del género como Dorothy M. Johnson, Alan Le May o James Warner Bellah.

A ella se une ahora Galaxia Gutenberg, que nos trae otra visión de la narrativa del Oeste. Concretamente la de Robert Coover, uno de los integrantes de la llamada «generación postmoderna» estadounidense, de la cual también forman parte Kurt Vonnegut, Thomas Pynchon o Richard Brautigan.

Se les conocía así, entre otras cosas, por sus audacias en el uso del lenguaje y ello no deja de ser lógico pues Coover, tras pasar por la Marina, ha sido muchos años profesor de escritura experimental en la Universidad de Brown (exceptuando un pequeño paréntesis en que vivió en Tarragona después casarse con una catalana). Ha escrito obras de teatro como ‘Una posición teológica’; colecciones de relatos entre las que destacan ‘El hurgón mágico’, ‘Sesión de cine’ o ‘Zarzarrosa’ y ensayos como ‘El final de los libros’.

Pero, sobre todo, novelas. La primera de ellas fue ‘El origen de los Brunists’, protagonizada por un personaje que, tras resultar el único superviviente de una tragedia en una mina de carbón, organiza en torno a sí un culto apocalíptico. Cinco años más tarde publicaría una secuela titulada ‘El día de la ira Brunists’. En fin, otras novelas de Coover son ‘La hoguera pública’, ‘La fiesta de Gerald’ o ‘Noir’, ésta última calificada como «una reescritura posmorderna del género policíaco».

No es el único género al que el autor norteamericano ha aportado su peculiar visión, pues en ‘Ciudad fantasma’ reescribe otro, en este caso el «western». Por supuesto, en ella aparecen todos los ingredientes clásicos: calles polvorientas, prostíbulos, ladrones de trenes y un forastero que llega a la villa (o, más bien, ésta le alcanza) ante el recelo de los lugareños. El mérito de Coover está en la combinación de lo trágico y lo cómico y, sobre todo, en su prosa exuberante, bella y de gran musicalidad.

Vía: ‘Hoy es Arte’.

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