Cuando la ficción más increíble es verosímil para el lector

Cuando leemos una historia lo más usual es que nos pongamos en el papel del actor principal. Pues con este relato Dickens lo logra muy bien, y en medio de la fantasía.

Charles Dickens

Charles Dickens

Charles Dickens, uno de los escritores ingleses más conocidos mundialmente por su variedad de obras, dirigidas a un público general, pues sus líneas atraen tanto a los adultos como a los niños.

Su perspectiva suele estar cargada de una fuerza natural que se engendra desde la vida misma para mostrar lo que le pasa a las personas, llevándolos a situaciones cotidianas pero difíciles.

Es en estas situaciones, cuando sus personajes muestran su mayor lado humano, quizá sus miedos infantiles, o sus sueños fantasiosos, pero cualquiera de ellos, ya sea por conseguir un objetivo especial o no, siempre conllevan hacia un entendimiento del interior del hombre.


El estilo de Dickens, muy conocido por todos, es bastante solvente al momento de llevar al lector por historias irreales totalmente fantásticas pero a la vez verosímiles, elemento básico de la literatura para atrapar al receptor.

Esto es lo que sucede en “La historia del Tío del Viajante”. Charles Dickens muestra una vez más que por más que un relato trate sobre fantasmas, sueños, imaginaciones, o cualquier otra alteración de la razón, la realidad siempre puede convivir muy bien con la ficción más fuerte.

“Mi tío caballeros, dijo el viajante, era uno de los tipos más alegres, agradables y listos…” Con esas líneas empieza el relato, que algunos han calificado de pesado y redundante, pero justamente por no conocer, o entender este tipo de historias y la manera en que deben ser escritas para ser mejor narradas.

Además, de esta forma, el escritor inglés introduce a dos personajes de un solo tirón, dando a demostrar que es hábil con e idioma, y que los lectores tienen a qué atenerse al continuar el hilo de la narración.

El viajante es un personaje presente, el que habla a los demás destinatarios del relato que hace dentro de la obra. Por el contrario, su tío es un personaje ausente en la escena, aunque por la forma en que se lo presenta cubre la atmosfera y es tan vivo como el resto de caballeros que oyen al viajante.

La historia continúa de manera muy similar, con alternancias generales entre el viajante y su tío en el primer plano de la narración, pero es justamente esta alternancia la que une a ambos personajes.

En el nivel del campo semántico también se da esta relación. Ya desde el título se atribuye una característica al Tío que lo relaciona directamente con el viajante, el cual es además la voz del autor durante el relato. El juego, también sintáctico, es clarísimo. La obra es una de las mejores de Dickens.

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