El doble, de Fiódor Dostoievski, un nuevo estudio de la personalidad

Fiódor M. Dostoievski es, junto a Tolstoi, el gran narrador de la literatura rusa. Si éste último es más místico, el autor de Crimen y castigo se centra más en el análisis psicológico de los personajes y también en la crítica social de la Rusia de su tiempo. Ambos aspectos están presentes en El doble.

El análisis de la personalidad humana ha dado lugar a páginas y más páginas a lo largo de la historia de la literatura. Es natural, desde siempre el hombre ha tratado de comprenderse mejor a sí mismo y, con ello, al mundo que le rodea.

Ha sido estudiada desde perspectivas fantásticasel doctor Jekyll y Mister Hyde de Robert Louis Stevenson es un buen ejemplo-, existencialistas -son los casos de Unamuno o Franz Kafka– o meramente realistas pero sin dejar de lado el componente espiritual.

Foto de la fortaleza de San Pedro y San Pablo, en San Petersburgo

Fortaleza de San Pedro y San Pablo, en San Petersburgo, ciudad donde estudió Dostoievski.

Y en este aspecto, nadie ha destacado tanto como los grandes escritores rusos del siglo XIX, Dostoievski y León Tolstoi. Hasta tal punto esto es así que se ha calificado al Realismo cultivado en aquél país precisamente como ‘espiritual’.

Fiódor Mijáilovich Dostoievski (Moscú, 1821-1881) representa, no obstante, una tendencia menos mística que la de Tolstoi. Si éste fue progresivamente aislándose de la sociedad en beneficio de sus ideas humanistas y trascendentes, aquél nunca abandonó la crítica social de la Rusia de su tiempo.

Y es que ésta constituye una auténtica rareza respecto al mundo contemporáneo. Mientras el resto de Europa se afanaba en hacer avanzar la Revolución Industrial, la tierra de los zares vivía aún en pleno Feudalismo -la servidumbre del campesinado se abolió en la segunda mitad del siglo XIX- y con un gigantesco aparato burocrático que lo controlaba todo.

Contra esta sociedad anacrónica se sublevaron muchos intelectuales y Dostoievski fue uno de ellos. Le costaría una condena a muerte conmutada por años de reclusión en un penal de Siberia.

En consecuencia, dos líneas temáticas se hallan en sus obras: de una parte, la crítica a la sociedad zarista y especialmente a su burocracia y, de otra, el estudio psicológico del ser humano.

Ambas se encuentran en su novela El doble, publicada en 1846 -es, por tanto, su segunda obra, tras Pobres gentes– y que nos presenta a un oscuro funcionario, Yakov Petrovich Goliadkin, sumiso y arribista.

Un día, entra a trabajar en su departamento una persona idéntica a él. Pero su similitud no es física, sino de personalidad. Su nuevo compañero posee sus mismos anhelos, frustraciones y vicios pero mucho más agudizados.

Ello provocará en Goliadkin una auténtica conmoción tanto porque observa como su ‘doble’ va ganándole terreno en la consideración de sus superiores como -y sobre todo- porque es como un espejo en el que contemplar sus propios defectos.

En este sentido, se trata de una novela psicológica. Pero en ella, como en todas las del autor ruso, no falta una dura crítica social. En suma, una obra interesante que anticipa al gran creador que sería Dostoievski en sus novelas mayores.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Luventicus.

Foto: San Pedro y San Pablo: Avodrocc en Flickr.

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