El hombre sin atributos, la obra inacabada de Robert Musil

Robert Musil escribiría dos tomos de El hombre sin atributos antes de morir. Se trata, por tanto, de una obra inconclusa pero que a día de hoy está considerada como una de las grandes obras en lengua alemana del siglo XX. Su protagonista, Ulrich, es un antiheroe que vive inmerso en la banal vida de la clase burguesa.

Portada del primer volumen

El autríaco Robert Musil tardaría casi treinta años en componer los dos primeros volúmenes de su obra magna. Sin embargo, y en una de esas malvadas tretas del destino, moriría antes de poder acabarla. Pese a lo inconcluso de la propuesta, El hombre sin atributos está considerado como uno de las novelas en lengua alemana más importantes del pasado siglo. Su mérito, componer como nadie la crisis espiritual del Imperio Austrohúngaro anterior a 1914, además de replantear de manera inteligente el frágil concepto de identidad. No solo la identidad colectiva se pone en tela de juicio, sino la identidad misma de su protagonista: Ulrich, un hombre que evidencia la deleble condición moderna de la existencia.

El hombre inacabado (sin atributos) es un individuo carente de esencia y sin características particulares. Un espíritu racional, ajeno a las posturas políticas, sociales, sexuales, morales, religiosas o sentimentales. Un hombre que no juega en el baile de máscaras en el que se ha convertido la sociedad. Un tipo que no sigue el juego. De esta manera, Ulrich parece ser un joven banal, simpático y jovial. Su vida transcurre constreñida por los estrechos corsés de la moral burguesa, pero él busca su sitio fuera de ellos. La incipiente relación amorosa con su hermana será uno de los principales motivos que lo alejarán definitivamente de la norma.

Avisamos al lector de que la obra de Musil no es ni mucho menos asequible. Al contrario, su extensión se combina con una estructura caótica y decadentista, sin rasgos aparentes de trama o subtramas. Las opiniones críticas se encuentran totalmente divididas. Algunos consideran a Musil un librepensador con carácter propio, y otros lo dotan de una verborrea que no escapa a la superficialidad. Lo que no se puede negar es que la novela refleja perfectamente el ambiente crepuscular y desordenado que reinaba en las conciencias austríacas, sobre todo en el momento en que el orden que significba el Imperio, se vino totalmente abajo.

Fotografía de Musil

El héroe musiliano toma al austríaco como centro. Un ser sin patria, sin Imperio, sin nacionalidad. Este tipo de hombre no tiene una identidad definida, sino que se sustrae de los demás (y hasta de él mismo) para acabar por no parecerse a nadie. Con El hombre sin atributos nos enfrentamos a un texto que fluctua entre la novela y la filosofía, entre el pensamiento y la literatura, para trasladarnos a un momento de la historia donde la decadencia de Occidente era un hecho latente en la formación de las identidades colectivas.

Foto: Wikipedia Commons

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...