‘El ladrón de café’, cuando esta bebida era tan preciada como el oro

El autor germano construye un relato de aventuras ambientado en los tiempos en que esta bebida era un bien escaso y muy preciado en Europa.

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Aunque hoy estamos acostumbrados a tomar café a diario, esta bebida estimulante no nació en Europa ni mucho menos. Sus orígenes se hallan en la actual Etiopía, de donde pasó al mundo árabe y, desde allí, a través de los mercaderes venecianos llegó al Viejo Continente hacia 1600. En éste y a modo de anécdota, diremos que por un tiempo se intentó convencer al Papa Clemente VIII de que lo prohibiese al considerarlo una amenaza de los infieles y, en definitiva, invento del Diablo. también por cierto habían existido musulmanes que calificaron al café como contrario al ‘Corán’.

Justamente en los tiempos de la difusión de esta bebida por Europa se desarrolla ‘El ladrón de café’ del germano Tom Hillenbrand (Hamburgo, 1972), una novela que combina lo histórico con buenas dosis de aventura e intriga y que acaba de publicar en nuestro país la editorial Grijalbo.

Periodista y escritor no muy conocido en España, Hillenbrand es sin embargo muy popular en Alemania, especialmente por sus novelas protagonizadas por Xavier Kieffer. Y es que se trata de un personaje original: un chef que investiga crímenes. Entre sus títulos, algunos tan curiosos como ‘Un cadáver entre plato y plato’, donde tenía que aclarar la muerte de un prestigioso crítico de cocina ocurrida en su propio restaurante, algo que le convertía en el principal sospechoso. Así mismo, Hillenbrand es autor de una novela de ciencia ficción, ‘Drohnenland’, que le proporcionó el Premio Friedrich Glauser en 2015.

Volviendo a ‘El ladrón de café’, nos traslada a 1683, cuando esa bebida empezaba a causar furor entre los europeos. Su protagonista es el aristócrata y aventurero británico Obediah Chaldon, quien ha ido a parar con sus huesos a una cárcel de Ámsterdam por falsificar letras de cambio. Su fortuna parece girar cuando un misterioso sujeto le plantea un acuerdo que le devolverá la libertad además de prporcionarle buena cantidad de dinero: debe robar una planta de café a los turcos. A primera vista, puede parecer fácil pero nada más lejos de la realidad: ellos tienen el monopolio y quien es descubierto robándola es castigado con la muerte.

No obstante, Chaldon acepta el pacto, se rodea de expertos no menos osados que él y se lanza a la misión afrontando un sin fin de peripecias y peligros. ‘El ladrón de café’ es, por tanto, una entretenida novela histórica con elementos tanto del más genuino relato de aventuras e intriga como del libro de viajes. No falta incluso algo de romanticismo.

Vía: ‘Comparte Libros’.

Foto: Grijalbo.

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