El regreso del nativo, de Thomas Hardy, una novela darwinista

La novela inglesa del siglo XIX encaja difícilmente en los parámetros académicos útiles para el resto de Europa. En lo que respecta al Naturalismo, lo más parecido que hallamos en Gran Bretaña es Thomas Hardy, al que cabría calificar más bien de darwinista, como se aprecia en ‘El retorno del nativo’.

La narrativa del siglo XIX ofrece, en Gran Bretaña, un panorama variado y peculiar que difícilmente encaja en los parámetros al uso para caracterizar al género en esa época. Se la puede considerar realista pero, por ejemplo, calificar sólo así a la obra de Charles Dickens resulta empobrecer su enorme altura literaria. En efecto, lo es pero también el idealismo y lo irracional tienen un importante papel en ella. Y qué decir del decadentismo de Óscar Wilde.

Del mismo modo, en un momento en que la estética naturalista dominaba la novela en todo el continente europeo, también los ingleses seguían un camino propio. Lo más cercano al Naturalismo entre los grandes escritores británicos es Thomas Hardy (Stinsford, Dorchester, 1840-1928) y éste tampoco puede adscribirse a esa tendencia. Hay que recordar que el movimiento creado por Zola se basaba en el determinismo, es decir, en la tesis de que la vida del hombre está marcada por la herencia genética y el medio en que vive, especialmente el social.

Foto de Dorchester

Una vista de Dorchester, en cuya comarca nació Thomas Hardy

Pues bien, nada de lo primero se aprecia en la obra de Hardy. En cuanto a lo segundo, sus novelas se desarrollan en ambientes rurales en los que la Naturaleza tiene un papel fundamental. Y es en este aspecto en el único en el que el novelista inglés se aproxima tímidamente al Naturalismo. Pero sólo de forma tangencial, ya que la influencia del medio natural en sus criaturas es evidente pero, más que de ella, tendríamos que hablar de la Naturaleza como un personaje más de la obra –incluso diríamos que es la protagonista de ellas-, que condiciona la existencia de sus habitantes desde una perspectiva darwinista.

Todo esto se aprecia en ‘El retorno del nativo’, publicada en 1878 y en la cual Egdon Heath –ficticio escenario de la novela- constituye su fuerza principal. Comparados con ese enorme páramo inerte, los personajes resultan empequeñecidos y, en efecto, su vida condicionada. La trama es sencilla: Clym Yeobright regresa tras haber vivido en la cosmopolita París, ciudad a la que desea marcharse, precisamente, Eustacia, una joven inconformista que anhela vivir sus fiestas y lujos.

En ese escenario cruel de los yermos de Egdon Heath, que no obstante posee algo magnético, se desarrolla una historia de amores y desamores protagonizados por unas criaturas siempre limitadas por la hostilidad del medio. Hardy adopta una perspectiva superior para evidenciar su mensaje: la insignificancia del ser humano con respecto a la Naturaleza. Nos encontramos, en suma, ante una excelente novela.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Online Literature.

Foto: PhillipC.

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