El retrato de Dorian Gray, el pacto de una eterna juventud

Pocos libros tienen la capacidad de envolverte tan bien en una atmósfera colorida, pero a la vez tétrica, como lo hace El retrato de Dorian Gray. Esta novela, perfectamente estructurada, mezcla la realidad y la fantasía, propia de los cuentos moralistas que escribía también por aquel entonces, el polémico autor irlandés Oscar Wilde, quién publicó el primer boceto de esta novela en el Lippincott’s Monthly Magazine el 20 de junio de 1890.

Pocos libros tienen la capacidad de envolverte tan bien en una atmósfera colorida, pero a la vez tétrica, como lo hace El retrato de Dorian Gray. Esta novela, perfectamente estructurada, mezcla la realidad y la fantasía, propia de los cuentos moralistas que escribía también por aquel entonces, el polémico autor irlandés Oscar Wilde, quién publicó el primer boceto de esta novela en el Lippincott’s Monthly Magazine el 20 de junio de 1890.


Foto: El Resumen

El irlandés supo retratar con muchos detalles y desde una perspectiva particular critica la sociedad victoriana de fines del siglo XIX, destacando el tema de la vanidad, de la locura y la enajenación. Su perfección como retratista y sus descripciones cautivaron a un público que se reconocía a si mismo en las paginas de Wilde. Sin embargo, el carácter en ocasiones algo presumido, indolente y afectado de uno de sus personajes más famosos: Dorian Gray lo volvieron en su contra durante los juicios que tuvieron lugar en Londres en contra del autor a causa de su homosexualidad, condición que por ese entonces era un delito y se podía ir a la cárcel. A pesar de ello, Oscar Wilde se defendió admirablemente en el estrado, después de que fueran leídos en voz alta varios pasajes del libro en los que se podría entrever cierta conducta afeminada entre Dorian y el pintor Basil. Oscar Wilde afirmó que no se podía juzgar en modo alguno a un hombre por lo que escribe.

El argumento gira en torno a un joven llamado Dorian Gray, retratado por el artista Basil Hallward, quien queda enormemente impresionado por la belleza física de Dorian y comienza a obsesionarse con él, creyendo que esta belleza es la responsable de la nueva forma de su arte. Charlando en el jardín de Basil, Dorian conoce a Lord Henry Wotton, un amigo de Basil, y empieza a cautivarse por la visión del mundo de Lord Henry, que asume un nuevo tipo de hedonismo, él indica que lo único que vale la pena en la vida es la belleza, y la satisfacción de los sentidos. Al darse cuenta de que un día se desvanecerá su belleza, Dorian suplica desquiciadamente, tener la edad del cuadro que Basil pintó de él para siempre. El deseo de Dorian se cumple, a lo que posteriormente lo lleva a serie de actos de libertinaje y perversión; el retrato sirve como un recordatorio de los efectos de cada uno de los actos cometidos sobre su alma, con cada pecado el cuadro va envejeciendo, deformándose.



Esta novela es considerada uno de las últimas obras clásicas de horror gótico con una fuerte temática faustiana. El libro causó controversia cuando fue publicada por primera vez, pero en la actualidad es considerada como una obra clásica moderna de la literatura. Wilde dijo alguna vez que la idea de El retrato de Dorian Gray es vieja en la historia de la literatura pero que él le había dado una nueva forma. A diferencia que en el Fausto, no hay momento en el que Dorian haga un pacto con el diablo. De todos modos, la manera en que Lord Henry ve a la vida cumple con el rol del demonio. En un momento le dice a Dorian que: “la única forma de escapar de una tentación es dejarse arrastrar por ella”; de aquí que Lord Henry actúa como la encarnación del mal, del cual Dorian se deja arrastrar.


Foto: Selector

Las primeras críticas al Retrato de Dorian Gray fueron algo mezquinas y el libro ganó cierta notoriedad por calificativos de empalagoso, nauseabundo, afeminado, sucio y contaminante. Esto tuvo que ver básicamente por el contenido homosexual de la novela, lo que –como era de esperarse- causó mucho revuelo entre los críticos de la época victoriana cuando fue publicado por primera vez. Otro sector de las críticas contra Wilde fueron dirigidas a la percepción que tenía sobre el hedonismo y por la distorsionada imagen de la moral convencional.

El Retrato de Dorian Gray pone de manifiesto el argumento universal de la eterna juventud, pero el verdadero sujeto de la novela podríamos decir que es el narcisismo, ya que el personaje principal posee una excesiva admiración a su propio yo, hasta el extremo de no desear otra cosa que conservarse como en el cuadro para siempre. Pero el tema del narcisismo no es la primera vez que se trata. Partimos del mito de Narciso que Ovidio incluyó dentro de sus metamorfosis. Diecinueve siglos más tarde, el poeta Paul Valery queda fascinado por este mismo mito, al igual que el filósofo Gastón Bachelard, que hace un estudio sobre su significado y el por qué de su encanto dentro de “El agua de los sueños”.

Los vínculos entre narcisismo y dandismo –lo que ahora seria equivalente a un metrosexual- son evidentes, pero no hablamos de lo mismo. El ejemplo de narcisista es Dorian Gray, mientras que cuando hablamos de dandismo no sólo nos referimos a Gray, sino que nos viene a la mente Lord Henry, con esa manera de comportarse y de hablar templada. El fin supremo de la vida para Lord Henry es la satisfacción de los deseos inmediatos. Esta filosofía de vida se observa en muchos momentos del libro donde Lord Henry hace alusiones al placer.


Foto: Lee Libros

Actualmente el mito de Dorian Gray está extendido en la cultura occidental como un sinónimo de vanidad y el anhelo de la eternidad. En honor a esta belleza y maldad, se han hecho muchas obras de teatro y películas. El retrato de Dorian Gray es una obra fascinante, si en su momento fue criticada por su componente homosexual, en estos tiempos, ese elemento es irrelevante. El valor de la obra se encuentra en la obsesión y delirio de sus personajes, en todo lo que puede hacer un hombre por llegar a satisfacer sus deseos. Ideales que en muchos casos están fuera de nuestro alcance o que ya murieron, irreales como la eterna juventud, como el de tener un futuro garantizado, pero a cambio de qué, a qué precio. Luego de leer esta filigrana de Wilde nunca más precisa fue la sentencia de: Mi tesoro es el hoy. Si quieres leer la obra completa haz clic aquí.

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