El señor de Ballantrae, Robert Louis Stevenson y la novela histórica

Robert Louis Stevenson es uno de los principales novelistas británicos del siglo XIX. Autor de variada producción, destacan, sobre todo, sus narraciones de aventuras y las de terror psicológico. Sin embargo, El señor de Ballantrae pertenece al género histórico, aúnque su riqueza la hace difícilmente clasificable.

Todo buen novelista debe saber integrar de forma armónica en sus obras dos elementos: de una parte, la tradición narrativa anterior, de donde proceden sus modelos y, de otra, las corrientes estéticas de su tiempo. A falta de cualquiera de los dos, su creación resultaría incompleta o, al menos, de calidad muy inferior. Y de la combinación de ambos aspectos debe surgir su personal estilo literario.

Sin el influjo de la gran novela realista anterior, las narraciones de Pío Baroja –por poner un ejemplo evidente- resultarían menos valiosas, pero también lo serían si les faltase el impulso vital y literario de su generación, a su vez estimulada por el Desastre del noventa y ocho.

Foto de Samoa

Una vista del archipiélago de Samoa, donde Stevenson vivió los últimos años de su vida

Un caso similar es el del británico Robert Louis Stevenson (Edimburgo, 1850-1894), excepcional novelista en quién se amalgama la influencia de Walter Scott –al que, para algunos, supera- con la de George Meredith y con las tendencias estéticas de su época.

De hecho, la variadísima obra de Stevenson nos permitiría señalar en él numerosos influjos pero, como gran novelista, sabe construir a partir de todo ello un estilo propio e inconfundible, plagado de vistosas y brillantes descripciones.

Y es que el escritor escocés cultivó casi todos los géneros narrativos: el cuento y la novela, desde un punto de vista formal y, desde el temático, el relato de terror (Los ladrones de cadáveres), el de aventuras (La Isla del Tesoro) o el histórico (El señor de Ballantrae) y en todos ellos brilló.

No obstante, la novela que le ha dado mayor fama es El extraño caso del Doctor Jekyll y Mister Hyde, que podría considerarse una indagación psicológica en los recovecos de la mente humana y, más concretamente, una reflexión sobre la tesis que defiende que, en toda persona conviven el Bien y el Mal y que depende de diversos factores el que uno se imponga al otro.

Por su parte, como decíamos, El señor de Ballantrae pertenece al género histórico. Nos retrotrae al año 1745, cuando estalla el levantamiento jacobita en las islas británicas. Bajo el ardid de unas supuestas memorias de Efraim Mackellar, mayordomo de la casa, nos cuenta el comportamiento de la familia Durrisdeer ante aquella sublevación: para no perder su patrimonio familiar, cada uno de los dos hijos del patriarcaJames y Henry– se ponen del lado de uno de los bandos en conflicto. Así, ganarán siempre y sus posesiones quedarán a salvo.

Pero la novela, una de las últimas de Stevenson, abarca mucho más: es también una obra de viajes y aventuras, una investigación sobre la personalidad humana e incluso un relato sentimental, con la presencia de la joven Allison Graeme. Se trata, sin duda, de una de las creaciones más completas y valiosas del escritor escocés.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Robert-Louis-Stevenson.org.

Foto: Samoa: NZ Defence Force en Flickr.

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