Emma, compleja heroína de Jane Austen

La historia de Emma (1815) es la de una chica inteligente, engreída y (a su parecer) totalmente perfecta, que decide desempeñar el noble oficio de Celestina para unir a todas sus amistades. Una misión que nadie le ha encomendado pero que no puede evitar cumplir como si fuese su misión en la vida. Este objetivo, sin embargo, le traerá más de un quebradero de cabeza al encontrarse con diversos obstáculos y malentendidos que harán bascular su pequeño mundo y hacerla cambiar definitivamente, abandonando poco a poco ese comportamiento infantil que se había permitido hasta la fecha. El artífice de gran parte de este cambio será su vecino y amigo el señor Knightley, el único capaz de contradecir las rígidas ideas de la joven y aplicar un poco de sentido común.

Fotograma de la adaptación al cine de Douglas McGrath (1996)

Este es el argumento principal con el que la escritora británica Jane Austen teje un reducido e intimista mundo de malentendidos y confusiones alrededor de los desengaños amorosos de Emma y sus amigos. Pese a que el punto de partida sea típicamente decimonónico, al tiempo que adscrito a las rígidas convenciones de la sociedad victoriana, lo cierto es que la impronta de Jane Austen se nota en la ironía con la que diseña un personaje principal odioso y realista al mismo tiempo, dotándolo de cualidades o características (contradictorias, en muchos casos) que otras heroínas de la época ni soñaron con tener: vanidad, afán de superación, decisión, obstinación o un cierto anhelo por comprenderse mejor a ella misma. Como es costumbre, la heroína será aleccionada, y finalmente se casará con el hombre al que ama, pero en el caso de Emma ello se producirá habiéndo experimentado la joven un cambio notable en su personalidad. De esta manera, Austen huye de los personajes femeninos demasiado planos otorgando a Emma una personalidad fascinante.

Así, se produce en Emma un cambio sustancial que en nada tiene que ver con la consecución del matrimonio. En ello radica su transgresión… o al menos, la poca que Jane Austen se podía permitir en aquella época. Y es que Emma es la primera novela de Austen donde la heroína principal no pasa por apuros económicos, a diferencia de Elizabeth Bennet (Orgullo y Prejuicio), Marianne Dashwood (Sentido y Sensibilidad) o Anne Elliot (Persuasión). Sea como fuere, lo cierto es que Emma se erige como una de las novelas clave de Austen, si bien no alcanza las cotas de humor que otros de sus libros. Sin embargo, y bajo toda esa telaraña victoriana, se esconde la prosa corrosiva, al tiempo que delicada, de una de las escritoras más importantes del siglo XIX.

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