Gonzalo Giner recrea el origen de los maestros vidrieros

‘Las ventanas del cielo’ es una novela histórica en la que -como siempre en el autor madrileño- tiene mucha importancia un animal, en este caso el halcón.

ventanas

Si pensamos en los recursos que tenía la Arquitectura en la Edad Media, resulta verdaderamente asombroso un fenómeno como la edificación de catedrales. Bien es cierto que, cada una de ellas, tardó varios siglos en construirse pero ello no resta mérito a aquellos maestros y albañiles, capaces de levantar esos auténticos colosos que han resistido el paso del tiempo y siguen luciendo su belleza. Así mismo, de resaltar ésta se ocuparon otros maestros, los vidrieros, quienes con su trabajo lograron verdaderas maravillas.

Justamente sobre los orígenes de éste último oficio trata Gonzalo Giner (Madrid, 1962) en su nueva novela, ‘Las ventanas del cielo’, que acaba de ser publicada por la Editorial Planeta y en la cual -como siempre en el autor- tiene papel destacado un animal extraordinario, en este caso un halcón.

No en balde, Giner es veterinario de profesión y, si hacemos un repaso a su trayectoria literaria, encontramos que en prácticamente todas sus obras -como decimos- los animales tienen mucha importancia en la trama. Así, los equinos son protagonistas en ‘El sanador de caballos’ y ‘El jinete del silencio’, la primera sobre los orígenes de la ciencia veterinaria y la segunda acerca del nacimiento de la raza española, famosa en todo el mundo. Por su parte, en ‘Pacto de lealtad’ eran los perros, más concretamente su utilización en los conflictos bélicos pero sobre todo su importancia como compañeros fieles. Esta fórmula, consistente en mezclar narrativa histórica y de aventuras con la presencia de animales magníficos viene dando mucho éxito al novelista madrileño.

Como decíamos, en ‘Las ventanas del cielo’ es un halcón el que tiene importancia. El relato narra las andanzas de Hugo de Covarrubias, burgalés que, por determinadas circunstancias, acaba como marino en un ballenero y, más tarde, como poseedor de un negocio de sal en África junto a su amigo Azerwan, personaje realmente fascinante.

Pero Covarrubias terminará hallando su lugar como aprendiz del arte de los maestros vidrieros, una tarea que emprenderá junto a Ubayda y a Aylal, éste último el magnífico halcón del cual hablábamos. Por tanto, ‘Las ventanas del cielo’ es una novela histórica de ambientación medieval y en la que encontramos un sin fin de aventuras pero también es un homenaje al arte de la cetrería. Y, sobre todo, recrea el fascinante oficio de los citados maestros vidrieros, capaces de jugar con las luces y las sombras de tal suerte que dieron a las catedrales el aura mística que las hace tan singulares.

Vía: ‘Comparte Libros’.

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