Hijos y amantes, de D.H. Lawrence

David Herbert Richards Lawrence fue un destacado y polémico escritor nacido en Eastwood, Inglaterra. La fama que le precedió en la época, calificado de escandaloso e incluso pornógrafo, emana de su manera de narrar los acontecimientos más crudos, sin ornamentos que los disfracen, y con una inclinación clara hacia todo lo que la sociedad de la época consideraba tabú. El sexo por encima de todo. Además de la presente novela, D.H. Lawrence es conocido por ‘Mujeres enamoradas’ o ‘El amante de Lady Chatterley‘. En esta ocasión, con ‘Hijos y amantes’ el escritor nos traslada a los paisajes de su infancia, una tierra dominada por gente de pocas aspiraciones. Como le ocurrirá a Paul Morel, Lawrence también lidió con un padre minero y una madre demasiado protectora. Estamos, por lo tanto, ante una obra eminentemente biográfica.

D H Lawrence

Busto conmemorativo del escritor en Notthingam Castle.

Gertrude Morel es una mujer sensible y activa, que ha visto cómo sus sueños se veían frustrados, encerrada en un matrimonio que la hace infeliz. Gertrude desprecia a su marido, al que trata vilmente, del mismo modo que éste es con ella un hombre tosco y violento. Ante la imposibilidad de comunicación entre ambos, Gertrude se vuelca en sus dos hijos, William y Paul. Así, será a través de sus hijos como la madre dará salida a sus deseos reprimidos, dándoles a ellos las oportunidades que nunca tuvo. El problema surge cuando Paul empieza a alejarse de los brazos de su madre para correr raudo a los de otras mujeres. Como vemos, D.H. LAwrence no se olvida del sexo en esta novela, al contrario, introduce en la ecuación una relación incestuosa en toda regla: la de Gertrude con sus retoños.

Pero ‘Hijos y amantes’ es también una historia sobre transiciones: la que se produce de la niñez a la adolescencia, de una generación a otra, de una sociedad agrícola a una industrial… En definitiva, podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que estamos ante un bildungsroman en toda regla. Una novela sobre el aprendizaje y el desarrollo de unos hijos y sus problemas para liberarse de la sobreprotección materna que les impide abrirse al mundo y crecer como personas.

Cabe destacar también el acertado retrato psicológico del personaje femenino de la novela, algo que Lawrence suele hacer con bastante maestría. Como hemos dicho, Gertrude encarna todas las aspiraciones frustradas, volcadas sobre sus hijos, a quienes intenta salvaguardar de la mediocridad. Además del genial y dual retrato de la mujer, en la novela destaca también el esfuerzo de D.H Lawrence por la búsqueda e inclusión de nuevas formas expresivas, haciendo de ‘Hijos y amantes’ una novela que debería ser sacada del olvido.

Para más información, consultar las webs 1001 libros y Poemas del alma.

Foto: Ben Sutherland

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