Isabel Abenia retrata la Zaragoza visigoda

Tras ‘El alquimista impaciente’, centrado el la figura de El Bosco, la escritora aragonesa acaba de publicar ‘Erik el Godo’.

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Dentro de la novela histórica, hay obras que se ambientan en prácticamente todas las etapas de la Humanidad. Incluso algunas nos llevan hasta el Paleolítico como ‘El clan del oso cavernario’ de Jean Marie Auel o ‘En busca del fuego’ de J. H. Rosny. Sin embargo y en lo que se refiere a la española, no abundan los relatos que se sitúan en la época visigoda. Hay títulos como ‘Hijos de un rey godo’ de María Gudín o ‘De buitres y lobos’ de Francisco Galván pero son escasos los novelistas que se han ocupado de este periodo.

En cualquier caso, a ellos viene a unirse ahora la aragonesa Isabel Abenia (Zaragoza, 1969), licenciada en Derecho pero apasionada por la Historia Medieval, que acaba de publicar ‘Erik el Godo’, narración que nos lleva a la España del reinado de Chindasvinto (642-653).

También ha estudiado Abenia esta disciplina y, especialmente, la relacionada con su ciudad natal, de la que es toda una experta. Además, es pintora y, quizá su afición por el Arte tuvo la culpa de que su primera novela estuviera centrada en la vida de Hieronymus Bosch, mejor conocido como “El Bosco” (h. 1450-1516), uno de los más enigmáticos pintores que hayan existido. No en balde, la obra se titulaba ‘El alquimista holandés’ y en ella, además de sumirnos en los misterios del gran artista, retrataba la Europa de su tiempo y las costumbres de sus habitantes. Era una mezcla de relato histórico y “thriller” por el cual circulaban tanto personajes ficticios como reales (Erasmo de Rotterdam, Juana la Loca o Margarita de Austria).

Rigor histórico tiene igualmente ‘Erik el Godo’, que -como decíamos- nos lleva a la Zaragoza (entonces Cesaracosta) del año 646. A ella arriba el protagonista, aún niño, junto a todo su clan. Proceden de Escandinavia y no les será fácil adaptarse a la vida y la mentalidad sureña. Y es que la España de entonces era una síntesis de las culturas celtíbera, romana, visigoda y judía.

Por si ello fuera poco, Erik tendrá que enfrentarse a una hechicera, la bella Galeswintha, viviendo grandes aventuras. A pesar de todo, se convertirá en un hombre relevante que se codeará con las grandes personalidades de su tiempo. Abenia nos ofrece una interesante novela que combina el respeto por la Historia y las costumbres con elementos mágicos, mitológicos y de la narrativa de acción. A su verosimilitud colabora, además, el lenguaje, mezcla de rasgos clásicos y contemporáneos.

Vía: Editorial Nowtilus.

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