‘La Beltraneja’, de Almudena de Arteaga

Una recreación novelada de la vida de la supuesta hija de Enrique IV, por cuyos derechos dinásticos estalló una guerra civil en Castilla.

beltraneja

Desde la Grecia clásica en adelante, cualquier periodo histórico proporciona ricas tramas para la narrativa de este género. Y ello no sólo por los sucesos que se produjeron sino también por la cantidad de conspiraciones, magnicidios, adulterios e hijos secretos que contempla la etapa en cuestión. Así nos lo muestra la historia de cualquier país. También la de España, donde fue muy agitada la vida en la Corona de Castilla. Y, en cuanto a ésta, se han escrito ríos de tinta sobre el ascenso al trono de la reina que sería llamada Isabel «la Católica».

Justamente se basa en ese episodio ‘La Beltraneja’, novela de Almudena de Arteaga (Madrid, 1967), una auténtica especialista en llevar a la ficción narrativa la vida de destacadas figuras de nuestra historia. No en balde, ella misma desciende de una familia de militares y políticos relevantes, la Casa del Infantado.

Ya su primera novela se centraba en uno de esos personajes que además es antepasado suyo: Ana de Mendoza, la conocida princesa de Éboli, quien fue amante del no menos famoso Antonio Pérez, a la sazón secretario de Felipe II, al que se acusó de traición y hubo de exiliarse. Tras publicar ‘La vida privada del emperador Carlos V’, volvió Arteaga a centrase en otra figura apasionante, Eugenia de Montijo, la granadina que casó con Napoleón III convirtiéndose así en Emperatriz de los franceses. En fin, también ha novelado la escritora madrileña la vida de otros personajes como María de Molina, esposa del rey Sancho IV de Castilla, o Catalina de Aragón, primera mujer de Enrique VIII de Inglaterra.

Y, por supuesto, Juana de Castilla en ‘La Beltraneja. El pecado oculto de Isabel la Católica’, quien era hija de Enrique IV. Pero si decimos que éste era conocido como «el Impotente», quedan claras las dudas respecto a su paternidad. Buena parte de la aristocracia castellana no la aceptó por considerarla hija del favorito del Rey, Beltrán de la Cueva (de ahí el sobrenombre de «la Beltraneja»).

En consecuencia, al fallecer el monarca, apoyaron como reina a la hermana de éste que no era otra que Isabel. Estalló así una guerra civil en castilla entre los partidarios de cada una de ellas que duraría 4 años. Finalmente, vencieron los adeptos a la conocida como «la Católica» y la Historia continuó como sabemos. La vida de Juana, que terminó sus días en un convento, es contada por Arteaga introduciendo elementos de ficción. El resultado es la novela de una época tan convulsa que no desmerecería a ningún culebrón televisivo.

Vía: Web oficial de la escritora.

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