‘La biblioteca perdida’, aventuras en un siglo convulso

La novela de Marcello Simoni tiene como protagonista a Ignacio de Toledo, una suerte de Guillermo de Baskerville que, en vez de aclarar crímenes, se dedica a buscar libros míticos.

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La figura de Blanca de Castilla (Palencia, 1188-1252) es una de las más interesantes en lo que a personajes femeninos se refiere de nuestra Historia. Nieta de la famosa Leonor de Aquitania, hija de Alfonso VIII y esposa de Luis VIII de Francia, tras cuya muerte supo salvaguardar como Regente el reino para su hijo, también llamado Luis, pasó sus últimos años retirada en la Abadía de Maubisson, que ella misma había fundado.

Precisamente con la desaparición de Blanca de Castilla se inicia ‘La biblioteca perdida’, novela histórica del italiano Marcello Simoni (Comacchio, 1975) que en nuestro país ha publicado la editorial Bóveda, un relato de aventuras ambientadas en aquel convulso siglo XIII.

Licenciado en Letras, Simoni ha trabajado como arqueólogo y ahora lo hace al frente de una biblioteca. Ha publicado varios ensayos de contenido igualmente histórico, cuentos y varias novelas. No obstante, en castellano tan sólo contamos con dos de ellas. La primera fue ‘El secreto de los cuatro ángeles’, donde ya conocíamos a Ignacio de Toledo una suerte de Guillermo de Baskerville que, en vez de aclarar crímenes, se dedica a la búsqueda de libros raros. En esta novela, se trataba del ‘Uter ventorum’, un libro mistérico que -se piensa- desvela los grandes secretos universales (entre ellos, el de convocar a los ángeles) y tras el que va igualmente el tribunal de la Saint-Vehme, institución creada por el mismísimo Carlomagno.

Y la segunda es ‘La biblioteca perdida’, cuya trama también tiene como eje argumental la búsqueda de un extraño volumen. No obstante -como decíamos- todo empieza con la desaparición de Blanca de Castilla. Para encontrarla, su sobrino Fernando III llama a Ignacio de Toledo quien aprovecha su estancia en España para visitar Córdoba. Allí se encuentra con Galib, un mozárabe del que había sido discípulo en la Escuela de Traductores de Toledo, aquel ejemplo de convivencia intercultural que fundara Alfonso X el Sabio.

Su antiguo profesor aprovecha la coincidencia para realizar otro encargo al sagaz Ignacio. En este caso, se trata de hallar el ‘Turba philosophorum’, libro de alquimia atribuido a un discípulo de Pitágoras y que se supone alberga la fórmula para cambiar la naturaleza de los elementos. Todo se complica porque, nada más encomendarle la misión, Galib aparece muerto y hay un perverso aristócrata, el conde de Nigredo, que también persigue el legendario volumen. En defintiva, historia y aventuras se conjugan a la perfección en ‘La biblioteca perdida’. Habrá que seguir a Simoni porque Ignacio de Toledo promete dar mucho juego.

Vía: ‘La Historia en mis libros’.

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