‘La casa de las miniaturas’, de Jessie Burton

El exitoso debut novelístico de la autora británica está cuidadosamente escrito y recrea al detalle el Amsterdam del siglo XVII.

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La narrativa más vendida suele ser la de consumo, es decir, las obras que responden a la fórmula del «best seller». No obstante, últimamente, estamos presenciando que el otro tipo de novelar también puede alcanzar buenas cifras de ventas. Y entendemos por éste último a aquel que se caracteriza por un estilo más cuidado, a veces incluso detallista y puntilloso, y unas tramas más elaboradas que en ocasiones toman como eje argumental una obra de otra disciplina artística.

Buenos ejemplos de todo ello serían ‘El jilguero’ de Donna Tartt o ‘La joven de la perla’ de Tracy Chevalier, ambas inspiradas en sendos cuadros y dos novelas que han alcanzado un considerable éxito de crítica pero también de público lector.

Más recientemente, ha venido a unirse a éstas ‘La casa de las miniaturas’, obra que supuso el debut narrativo de Jessie Burton (Londres, 1982), quien obtuvo el National Book Award con ella, y que ahora llega a España de la mano de la editorial Salamandra. Actriz de escaso éxito y secretaria en una empresa de la City londinense, Burton visitó en 2009 el Rijksmuseum o Museo Nacional de Amsterdam, dedicado al arte, la historia y la artesanía holandesa, y allí tuvo la idea para una novela que cambiaría su vida. Concretamente fue al contemplar una detallista casa a escala, disciplina en la cual los neerlandeses han sido verdaderos artistas desde hace siglos.

Nació así ‘La casa de las miniaturas’, que nos lleva al siglo XVII para conocer la historia de Nella Oortmann, mujer perteneciente a la aristocracia holandesa de provincias que, ante la ruina de su familia, se casa con Johaness Brandt, un opulento comerciante de Amsterdam bastante mayor que ella. Ambos se trasladan a vivir a la casa que él posee en el mejor barrio de la capital.

Pero allí Nella debe convivir, además de con su marido, con la hermana mayor de éste y una pléyade de sirvientes. El título de la novela alude a la casa en miniatura que Brandt regala a su esposa siguiendo la tradición neerlandesa de la época. Un objeto que será eje de la historia porque el inocente entretenimiento que supone para ella incorporar figuras a la casa será la clave que le irá desvelando los misterios que rodean a su recien estrenado marido. Destaca en la novela, cuya trama posee inevitables resonancias a ‘Rebeca’ de Daphne du Maurier, la magistral recreación que la autora hace del Amsterdam del siglo XVII. En suma, un relato muy trabajado y más que interesante.

Vía: ‘El País’.

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