‘Las mascotas del mundo transparente’, de José María Merino

Una novela que inculca en los más pequeños el respeto por los animales al tiempo que indaga en la naturaleza humana.

mascotas

En la Literatura de todo tiempo y lugar ha habido escritores que han reflexionado acerca de la identidad del ser humano, de su individualidad y posibilidades de realización personal dentro del mundo en que vive. Pero esta inquietud se ha ido agudizando en los últimos cien años. Desde los existencialistas de principios del siglo XX como Franz Kafka, Giovanni Papini o nuestro Miguel de Unamuno, pasando por los posteriores a la Segunda Guerra Mundial –Albert Camus, Jean Paul Sartre- hasta llegar a nuestros días.

En el mismo sentido, podría decirse que la búsqueda de esa identidad constituye el eje central de la obra de José María Merino (La Coruña, 1941), veterano escritor que presenta una de las producciones más amplias, ricas y variadas del panorama literario actual.

Porque Merino comenzó en la poesía con ‘Sitio de Tarifa’ y ‘Cumpleaños lejos de casa’ pero donde realmente brillaría sería en la narrativa. Su primer escrito en este campo fue ‘Novela de Andrés Choz’, donde reflexiona sobre la creación literaria y, en sentido más profundo (como decíamos antes), acerca de la vida misma. Después vendrían ‘El caldero de oro’, ‘La orilla oscura’ -Premio Nacional de la Crítica en 1986- o ‘El río del Edén, a su vez Nacional de Narrativa. En paralelo, ha cultivado el cuento, en el cual es un verdadero maestro, y el relato infantil y juvenil. Respecto a éste último, destacan títulos como ‘El oro de los sueños’, ‘Las lágrimas del Sol’, ‘La tierra del tiempo perdido’ o ‘Los trenes del verano’.

Y también ‘Las mascotas del mundo transparente’, publicada hace apenas unos meses con ilustraciones de Julia Sardá. En ésta, Merino narra la historia de Ismael, un niño que al cantar la canción que le enseñó una caribeña se ve transportado a un extraño mundo. Peor aún, se halla en una jaula y convertido en mascota de unas raras criaturas de aspecto mineral. Le acompañan otros tres personajes que han corrido su misma desgracia: Sofía, un niño al que conocen por Él y un profesor.

Además, por el lugar circulan otros extraños seres como Ko, procedente de un lejano planeta poblado por arácnidos con inteligencia. Todos ellos tienen que mostrar a sus captores que no son mascotas sino criaturas racionales que merecen libertad. Esta trama fantástica le sirve a Merino para enseñar a los más pequeños que los animales también son seres vivos y deben tratarlos bien. Pero en sentido más amplio la obra, hondamente simbólica, es igualmente una reflexión sobre la naturaleza humana, tema -como decíamos- omnipresente el el escritor gallego.

Vía: Nocturna Ediciones.

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