Los periódicos, de Henry James, el narrador de dos mundos

Los escritores norteamericanos siempre han tenido querencia por Europa. Pero el caso de Henry James es peculiar pues, en 1875, se instaló en Gran Bretaña para el resto de sus días. En la novela ‘Los periódicos’ nos habla sobre el debate acerca de la ética periodística con su peculiar estilo.

Es sabido que los escritores norteamericanos siempre han tenido querencia por el continente europeo. Desde Washington Irving, que visitó Granada, hasta los miembros de la «Generación Perdida»Hemingway o William Faulkner– que disfrutaron de la bohemia parisina, durante muchos años, todo autor estadounidense que se preciase, tenía que incluir en su currículum una estancia más o menos prolongada en la vieja Europa.

Sin embargo, el caso de Henry James (Nueva York, 1843-1916) es peculiar porque, además de cursar estudios en París o Ginebra, en fecha tan temprana como 1875 se instaló definitivamente en Inglaterra, país en el que terminaría por nacionalizarse. Y es que James, que pertenecía a una familia adinerada, bien podría haber pasado por un aristócrata británico por sus gustos refinados, su esmerada educación y, sobre todo, su elevada sensibilidad artística. No en balde, nos ha legado magníficas páginas de crítica literaria.

Foto de la casa de Henry James

Lamb House, donde James vivió desde 1898

De hecho, uno de los rasgos más destacados de la abundante obra de James es, precisamente, el contraste entre el viejo mundo europeo, cultivado y con estrictas normas sociales, y el norteamericano, más rudo y espontáneo. Este elemento, junto a una profundización psicológica en el carácter de sus personajes –se le considera precursor del llamado «flujo de conciencia»-, constituyen las dos características esenciales de su creación, en la cual, por otra parte, abundan los relatos de todo tipo, desde los de misterio‘Otra vuelta de tuerca’, por ejemplo- hasta la crónica de sociedad (‘Las bostonianas’).

En cuanto a la breve novela titulada ‘Los periódicos’, se trata de una reflexión sobre el debatido asunto de la ética periodística, es decir, hasta donde se puede llegar para lograr prestigio en la profesión. La protagonizan Maud Landy, cuya integridad moral le impide publicar ciertas cosas, y Howard Bight, para quién toda noticia es una fuente de sustento. Y, por otro lado, se encuentran dos figuras características de la sociedad contemporánea: Beadel Muffet, que es portada de prensa incluso sin quererlo y Mortimer Marshall, un escritor de poca monta que se muere por aparecer en la prensa.

Sin embargo, el verdadero juego se da entre los dos protagonistas que vivirán un curioso acercamiento. La perspicacia psicológica de James profundiza magistralmente en la mente de ambos para llegar a sus motivaciones más primarias. Y todo ello revestido del magistral estilo del norteamericano, de ritmo lento y formas elegantes pero también, en ocasiones, un tanto complejo. Se trata, en suma, de una extraordinaria creación literaria.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Al Margen.

Foto: Jim Linwood..

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