‘Los tres evangelistas’, alternativa al comisario Adamsberg

Fred Vargas escribió tres novelas protagonizadas por estos singulares investigadores: ‘Que se levanten los muertos’, ‘Más allá a la derecha’ y ‘Sin hogar ni lugar’.

evangelistas

En la novela policíaca hemos visto investigadores de todo tipo. Desde sacerdotes como el padre Brown (y sus paradojas) de Gilberth K. Chesterton hasta ancianitas con una insaciable curiosidad y buenas dotes deductivas como la Miss Marple de Ágatha Christie, pasando por un heterodoxo teniente de las SS: el Bernie Gunther de Philip Kerr. Sin embargo, “los tres Evangelistas” creados por Fred Vargas (París, 1957) son por demás curiosos.

A ellos dedicó la escritora francesa una trilogía que, en España, fue publicada por la editorial Siruela y que está compuesta por las novelas ‘Que se levanten los muertos’, ‘Más allá a la derecha’ y ‘Sin hogar ni lugar’. Sin embargo, no son los tres evangelistas su creación más popular.

Ese papel corresponde al comisario Jean-Baptiste Adamsberg de la Brigada Criminal de París, un hombre poco sociable y despistado pero de gran intuición para la labor policíaca, tanta que disfruta enfrentándose al misterio. Él ha protagonizado relatos como ‘El hombre de los círculos azules’, ‘Fluye el Sena’ o ‘Tiempos de hielo’.

Pero, volviendo a “los Evangelistas”, decíamos que son curiosos porque se trata de tres historiadores que andan escasos de dinero y viven en una casa destartalada de París: Lucien es especialista en la Primera Guerra Mundial (como un hermano de la autora), tiene un carácter bipolar y se le conoce como San Lucas; Marc es medievalista, ha sido “negro” de un novelista rosa y le apodan San Marcos, y finalmente Mathias, arqueólogo y nudista, es San Mateo. Estos tres peculiares sujetos, ayudados por el veterano policía Armand Vandoosler, tío de Marc, y por otro sujeto no menos peculiar, apodado “El Alemán”, tienen por hobby desentrañar casos criminales.

En ‘Que se levanten los muertos’, primera novela de la trilogía, se enfrentan a la desaparición de su vecina, la cantante de ópera Sofía Simeónidis. Por su parte, en ‘Más allá a la derecha’, Kehlweiler (“El Alemán”) halla un resto de hueso humano en los excrementos de un perro; intrigado por saber si ha habido un asesinato, sus pesquisas le llevarán, acompañado por Marc, hasta un pueblo de la Bretaña. Y, finalmente, en ‘Sin hogar ni lugar’, un muchacho discapacitado se refugia en casa de Marthe, la antigua prostituta que crió a Kehlweiler; se le acusa de varios asesinatos y todos -incluidos los Evangelistas- lo consideran culpable a pesar de lo cual investigarán los crímenes.

En definitiva, son tres novelas de unas 200 páginas cada una en las que, a la calidad habitual de la prosa de Vargas, se añade un mayor elemento cómico que en la saga del comisario Adamsberg. No en balde, sus singulares protagonistas se prestan inequivocamente a ello.

Vía: ‘Culturamas’.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...