Nicholas Nickleby, de Charles Dickens

Nicholas Nickleby es la tercera de las publicaciones de Charles Dickens y fue escrita como un folletín por entregas entre 1838 y 1839, solapándose con la escritura de su anterior y memorable obra, Oliver Twist (1837-1839). Pese a que fue esta última aquella que más ha perdurado en el tiempo y que aún hoy millones de lectores siguen admirando, lo cierto es que Nicholas Nickleby supuso en la época grandes dosis de popularidad para el escritor inglés. De nuevo, Dickens nos traslada al Londres de la primera industrialización, un lugar sucio y amenazante, donde un personaje humilde, humillado y despreciado por las instancias oficiales, deberá sobrevivir a base de ingenio.

Escena de Nicholas Nickleby en su adaptación cinematográfica.

Además de incluir su característico Londres, esta obra introduce la localidad natal de Dickens, Portsmouth, así como Yorkshire, donde se encuentra el internado en el que el protagonista trabaja. Nicholas es un joven que no puede mantener a su hermana y madre tras la muerte del patriarca, por ello decide seguir el consejo de su tío Ralph y buscarse un trabajo pese a estar alejado de su familia. Una vez llegue a la institución educativa, Nicholas quedará horrorizado por el trato que allí reciben los alumnos. La disciplina de Newman Noggs, uno de los profesores, será demasiado dura para un alma pura como la de Nicholas, por lo que finalmente decidirá escapar junto a Smike.

Como se puede comprobar, en el argumento de Nicholas Nickleby se constituye como una dura crítica a las instituciones inglesas de la época, siendo la educación un sistema vejatorio en el que aquellos que ostentan el poder se dedican a hacer la vida imposible a los alumnos. Muchos han señalado esta obra como una exageración extrema de las costumbres y los modos de la enseñanza en el siglo XIX, alejada de la realidad y fomentando el maniqueísmo a través de personajes muy malos o muy buenos. Es cierto que las descripciones que se hacen del centro educativo tienen  una clara voluntad maniquea, similar a la que se muestra en Jane Eyre, de Charlotte Brönte. Sin embargo, no lo es menos que en ella reside la gran fuerza catalizadora de las denuncias sociales que realiza Charles Dickens.

Aunque no tenga la entidad o la popularidad de Oliver Twist, Cuento de Navidad o Tiempos Difíciles, lo cierto es que Nicholas Nickleby contiene los principales ingredientes que han hecho de Charles Dickens uno de los escritores más celebrados de la recién estrenada modernidad.

Fuente: Poemas del alma

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