Noches blancas, una novela sentimental de Dostoievski

Fiódor Dostoievski es, junto a Tolstoi, el máximo representante de la literatura rusa. Creador de grande novelas como Crimen y castigo o Los hermanos Karamazov, sus relatos menores también poseen extraordinaria calidad. Así sucede con Noches blancas, donde el autor analiza la figura de un solitario soñador.

Cuando un novelista posee cualidades excepcionales, es capaz de cultivar todos los géneros narrativos sin que su calidad decaiga en ninguno de ellos. Por ejemplo, el mismo Cervantes –sin mencionar su Quijote, que los compendia casi todos- se aproximó a la picaresca en Rinconete y Cortadillo, a la novela pastoril en La Galatea o a la de aventuras (entonces denominada bizantina) en Los trabajos de Persiles y Sigismunda.

No obstante, por mucho que estos grandes escritores se esfuercen en cultivar distintos géneros, en cada una de sus obras subyace un estilo de novelar común. Y con ello no pretendemos hacer referencia a su forma de escribir sino a sus preocupaciones vitales y sus temas.

Foto del Hospital Mariinski de Moscú, donde nació Dostoievski

Hospital Mariinski de Moscú, donde nació Dostoievski

Así le sucede a otro gran novelista de distinta época que aquél: Fiódor Dostoievski (Moscú, 1821-1881) en Noches blancas, relato que, pese a llevar el subtítulo de ‘Novela sentimental’, muestra, como otras del autor, idéntico interés por ahondar en las profundidades psicológicas del ser humano.

Y es que Dostoievski, primera figura junto a León Tolstoi de la literatura rusa, presenta como denominador común de toda su obra la exploración de las honduras humanas, hasta el punto que de que se ha calificado a sus obras como realismo psicológico. Pero no es su análisis meramente racional, algo que por otra parte lo dejaría a medio camino, sino que el componente de espiritualidad también se halla presente.

Fruto de ello es una creación literaria que profundiza como pocas en la esencia del ser humano. Y ello se da, no sólo en sus obras mayores, como Los hermanos Karamazov o Crimen y castigo, sino también en las menos conocidas.

Así ocurre en Noches blancas, breve narración que nos presenta a un joven solitario y soñador que, un día conoce casualmente a una muchacha llamada Nastenka. Cuando sabe de su historia, se enamora de ella y le pide matrimonio. Pero la joven está enamorada de otro hombre, que un día partió en busca de fortuna prometiéndole regresar.

Sin embargo, más importante que esta trama es el análisis que Dostioevski hace del protagonista, que constituye un arquetipo del hombre introvertido y soñador, cuya desbordada imaginación le hace estar constantemente imaginándose su futuro con tintes melancólicos. Tan sólo por unos instantes, cuando cree que lo compartirá con Nastenka, sus ánimos se tornan optimistas.

Se trata, en suma y a pesar de su brevedad, de una extraordinaria novela que muestra a Dostoievski en estado puro. Es una excelente forma de acercarse al narrador ruso antes de abordar sus obras mayores.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Luventicus.

Foto: Hospital Mariinski: NVO en Wikimedia.

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