Novelas clásicas que no te puedes perder

Si te gusta leer, atento a estas novelas clásicas, que siguen siendo contemporáneas, y que han servido, además, de inspiración para series televisivas y películas cinematográficas: La inquilina de Wildfell Hall, 1848. Drácula, 1897. 84 de Charing Cross Road, 1970.

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Si te gusta leer seguro que ya tendrás experiencia de que la calidad literaria se puede encontrar tanto en el presente como en el pasado y que hay novelas clásicas que siguen siendo contemporáneas, ya sea porque su relato implica la expresión de vivencias universales capaces de traspasar el tiempo y las fronteras, o bien porque las historias que cuentan atrapan siempre al lector de cualquier época. Vamos a recordar algunas que han servido, además, de inspiración para series televisivas y películas cinematográficas.

La inquilina de Wildfell Hall. (1848)

La inquilina de Wildfell Hall es la segunda novela epistolar de la autora inglesa Anne Brontë. Fue publicada por primera vez en 1848 con el seudónimo de Acton Bell. La novela es considerada una de las primeras novelas feministas. Posteriormente se ha seguido publicando y la puedes encontrar en ediciones bastante recientes.

Narra la historia de la ruinosa y destartalada mansión de Wildfell Hall, que después de muchos años de abandono, es habitada de nuevo por una misteriosa mujer y su hijo de corta edad. La nueva inquilina, aparentemente una viuda, no tarda en despertar recelos y sospechas entre los vecinos por su carácter retraído y poco sociable, sus opiniones a menudo radicales y su extraña triste belleza.

Estos recelos se acrecientan por la rendida admiración que le profesa un joven e impetuoso agricultor. Pero la inquilina tiene en efecto un pasado más terrible y tormentoso de lo que la peor de las sospechas puede imaginar.

Drácula. (1897)

Todo el mundo conoce alguna de las innumerables películas del Conde Drácula, el vampiro más famoso, y habrá oído hablar del castillo que inspiró la historia, pero quizá pocos sepan que Drácula es una novela publicada en 1897 por el irlandés Bram Stoker, y menos serán aún los que la hayan leído.

Seguro que Bram Stoker no soñaba con que su libro, ejemplo indiscutible de novela gótica, se convertiría en un clásico una y mil veces visitado y reinterpretado. Su acción transcurre fundamentalmente en Transilvania, una región del Este europeo, crisol de diversas culturas (rumana, húngara, eslava y gitana) y tierra abonada para fenómenos tan espeluznantes como el vampirismo…

Drácula, el muerto viviente, reina en la noche y busca a sus víctimas para succionarles la sangre. Siente deseos eróticos y acecha a las jóvenes hermosas para vampirizarlas. Espía los sueños, aparece en cualquier lugar y ejerce una diabólica fascinación… El conde Drácula es un fenómeno inmortal.

84 de Charing Cross Road. (1970)

Su autora, la estadounidense Helene Hanff, fue una escritora autodidacta de obras de teatro, guiones para la televisión, libros infantiles y ensayos históricos y políticos. La novela publicada originalmente en 1970 ha sido reeditada por anagrama en 2002.

La historia cuenta la correspondencia que empezó en 1949 la autora, una joven escritora desconocida, desde Nueva York a Marks & Co., la librería situada en el 84 de Charing Cross Road, en Londres. Apasionada y maniática, extravagante y muchas veces sin un duro, la señorita Hanff le reclama al librero Frank Doel volúmenes difíciles de conseguir.

Continúan escribiéndose durante veinte años, por lo que la familiaridad y el tono se convierten en una intimidad casi amorosa. Esta correspondencia excéntrica y llena de encanto es una pequeña joya que evoca, con infinita delicadeza, el lugar que ocupan en nuestra vida los libros y las librerías (tiendas de libros).

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