‘París-Austerlitz’, la novela póstuma de Rafael Chirbes

El escritor valenciano nos ha legado una obra intimista y, por tanto, muy diferente de sus populares ‘Crematorio’ y ‘En la orilla’.

paris

El pasado mes de agosto murió el valenciano Rafael Chirbes (Tabernes de Valldigna, 1949) encumbrado a la cima de nuestras letras por premios como el Nacional de la Crítica (obtenido dos veces), el Dulce Chacón o el Nacional de Narrativa gracias a novelas como ‘Crematorio’ o ‘En la orilla’, ambas obras de madurez que, sin embargo, podrían oscurecer sus trabajos anteriores, igualmente muy interesantes.

Poco antes de morir, el valenciano dejó terminado un libro que, con el título ‘París-Austerlitz’ ahora llega a las librerías de la mano de editorial Anagrama y, sobre todo, que supone una vuelta a sus inicios literarios por su tono intimista y los temas tratados. No en balde y pese a tratarse de una novela breve, trabajó en ella nada menos que 20 años.

Y decimos que Chirbes retornó a sus orígenes con esta obra porque, antes de las citadas ‘Crematorio’ y ‘En la orilla’, donde retrataba la corrupción rampante en nuestro país en los últimos años, y de la trilogía histórico-política sobre España compuesta por ‘La larga marcha’, ‘La caída de Madrid’ y ‘Los viejos amigos’, el escritor valenciano publicó ‘Mimoun’. En ésta, su primera novela que fue finalista del Premio Herralde, contaba la historia de un profesor español en Marruecos y presentaba todos los temas que podemos hallar en ‘París-Austerlitz': la homosexualidad, la incomprensión, la soledad o la complejidad de las relaciones sentimentales.

En apenas 150 páginas, ‘París-Austerlitz’ tiene como protagonista y narrador a un joven pintor que emigra a la capital francesa, donde vive una historia de amor con Michel, un obrero mayor que él y de condición social y cultural muy diferente a la suya. Nos cuenta su historia a modo de rememoración, pero con abundantes reflexiones intercaladas, en el momento en que su pareja se encuentra postrado en un hospital víctima del sida.

Nos hallamos por tanto ante la vertiente más intimista de Chirbes, una novela con una prosa más directa, sin demasiadas concesiones a la retórica (lo cual no significa falta de trabajo, pues -como decíamos- le llevó 20 años acabarla). Muy lejos, por tanto, de la crítica social dominante en sus libros más populares pero igualmente de enorme calidad literaria. Además y a modo de curiosidad, revela la pasión por la pintura del escritor, en especial por las obras de Matisse y Bacon. En definitiva, ‘París-Austerlitz’ es un digno epílogo para la excelente carrera literaria de Chirbes.

Vía: Anagrama.

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