Quintín Durward, de Walter Scott, un espadachín de antaño

Walter Scott fue, además de un gran escritor, el creador de un género nuevo: la novela histórica. Buena muestra de ello es Quintín Durward, en la que un honorable espadachín debe proteger a una dama de los asesinos que la persiguen por motivos políticos.

El interés del Romanticismo por el pasado, en el que veía las esencias de los distintos pueblos, dio lugar a la aparición de un nuevo género: la novela histórica, que adquiriría un auge espectacular durante la primera mitad del siglo XIX y cuyo éxito llega hasta nuestros días.

El mérito de tal creación corresponde a un novelista escocés de fértil imaginación y excelente capacidad narrativa. Se trata de Walter Scott, quién sentaría las bases que, poco después, seguirían otros autores excepcionalmente dotados para el género como Alejandro Dumas y, más tarde, ya durante el Realismo, Benito Pérez Galdós con sus Episodios nacionales o León Tolstoi con la monumental Guerra y paz.

Foto de Abbotsford, mansión de Walter Scott

Una vista de la mansión de Walter Scott en Abbotsford

Walter Scott (Edimburgo, 1771-1832) se sintió fascinado desde niño por las leyendas y tradiciones de sus tierras escocesas, ricas en peripecias históricas. Por ello, tras iniciarse en la lírica, optó por seguir el camino de la novela para representar de forma amena y plagada de aventuras aquellos hechos.

A él se debe, indudablemente, el arte de tomar como escenario un episodio del pasado y, combinando personajes reales y ficticios, revestirlo de aventuras, conspiraciones y romances para dar lugar a relatos amenos que, pese al tiempo transcurrido, no han perdido frescura ni interés.

También es mérito suyo el hecho de que Escocia se convirtiese, durante unos años, en el país romántico por excelencia para el resto del mundo. Pero no sólo es su patria el escenario de sus obras. Con el tiempo, Scott fue animándose a buscar otros escenarios y otros hechos históricos para ellas.

Buena muestra es Quintín Durward, publicada en 1823. En ella, el protagonista, que da título a la novela, debe proteger a la bella Isabel por encargo de su tío, Lord Crawford, que va a casarse con la joven. Como se trata de un enlace político, la dama se encuentra en peligro y Quintín la defiende del perverso William de la Marek. Este hecho le otorga el agradecimiento del Rey Luis XI, que lo toma a su servicio.

Como no podía ser menos, el protagonista cuenta con un inestimable escudero, el gitano Hayraddin y también abundan las peripecias sentimentales y las aventuras, los enamoramientos y los duelos a espada.

El estilo pausado de Scott, abundante en digresiones y rodeos, confiere al relato una fuerza evocadora de tiempos pretéritos y le proporciona la ambientación adecuada. En suma, una excelente novela que hará las delicias de los aficionados al género de espadachines y aventureros honorables.

Podéis leer la novela aquí.

Fuente: Walter Scott.lib.

Foto: Mansión de Walter Scott: Raymond Chisholm en Geograph.

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